Vivas reprocha a Fatima Hamed sus acusaciones veladas de corrupción por el cable de fibra óptica


Vivas reprocha a Fatima Hamed sus acusaciones veladas de corrupción por el cable de fibra óptica


- El presidente sale al paso de las insinuaciones “sin pruebas” de MDyC que aseguran que el Gobierno ha seguido órdenes del PP para favorecer a empresas privadas en la instalación

- La Ciudad aparca el proyecto alegando que el coste ha pasado de 2 a 5 millones y busca fórmulas mixtas con la iniciativa privada

- Susana Román promete que Ceuta tendrá conexión de fibra óptica “sí o sí”

El cable submarino de fibra óptica que unirá Ceuta con la Península, una de las 129 promesas del Ejecutivo de Vivas para este semestre, se ha quedado sobre a mesa ante el inesperado sobrecoste – de 2 a 5 millones de euros- de los trabajos de instalación al ser inevitable contratar un barco 'cablero'. Un sobrecoste que el Gobierno tratará de esquivar, aunque aún debe decidir cuál ser´l fórmula elegida: asumir en solitario el sobrecoste a cuenta de las arcas municipales; buscar una fórmula publico-privada; o incluso que se la iniciativa privada quien asuma todo el coste lo que liberaría los 2 millones de euros de la financiación comunitaria a cargo de los fondos FEDER, destinándolos medidas “en el campo de las nuevas tecnologías y alguna acción estratégica” para la creación de empleo. Eso sí, e cable cruzará el Estrecho “sí o sí”, promete el Gobierno.

Una triple vía de la que ya informó el presidente Juan Vivas hace ahora una semana y que la diputada y líder de MdyC, Fatima Hamed, ha pedido que amplíe en la sesión de control al Gobierno del Pleno de la Asamblea celebrado este viernes. Así lo ha hecho la portavoz y consejera de Hacienda, Susana Román, pero sin lograr convencer con su respuesta a la diputada Hamed.

Para la portavoz del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, detrás de la decisión del Gobierno de congelar el proyecto de instalación de cable se esconden intereses empresariales o, incluso, la orden directa del Partido Popular de favorecer iniciativas privadas. Una acusación que enervó al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, que se dio por ludido e intervino personalmente en el debate. “Ese es un discurso hueco, inconsistente pero además malintencionado, tiro la piedra, escondo a mano y no doy datos”, reprochó Vivas retando a Fatima Hamed a aportar pruebas de sus “graves acusaciones de corrupción”. “Aquí hay que tener valentía y decir usted ha quitado el cable porque quiere beneficiar a Telefónica, o porque le ha llamado de su partido, son palabras muy gruesas, acusaciones muy duras, yo le rogaría que las concretara, de verdad”.

“Yo le caeré a usted mejor o peor, es evidente que no le caigo bien, pero en cualquier caso no me puede tachar de corrupto, que me equivoco? Muchísimas veces, pero corrupto no se lo admito”, prosiguió Vivas ante las réplicas de Hamed que ironizaba asegurando que “lo está diciendo usted todo”.

El presidente volvió argumentar las razones de la decisión de congelar la instalación del cable submarino: “Creemos que es bueno que se br el mercado, que vengan operadoras que vengan a implantarse en Ceuta”. Too siempre, subrayó, “marcado por los servicios técnicos”. Porque, se disculpó Vivas, “si tenemos dificultades para hacer un reglamento imagínese par tirar cable por el Estrecho, en el Gobierno tampoco como especialistas en Telecomunicaciones”. Un “ignorancia” en el campo de las tecnologías que, disparó Vivas apuntando a Hamed, “no se puede convertir en un ataque malévolo”.

Una mala fe que le reprochó a la diputad de MDyC: “Usted enseña la patita en la primera parte de su intervención y se guarda la interpelación para la segunda, mas vale que salga por derecho y diga el problema es este”, rebatió insistiendo en que el proyecto no está abandonado sino “sometido a un proceso de reflexión, no hay nada oculto”.

Las razones del sobrecoste

El origen del sobrecoste respecto al proyecto inicial, explicó Vivas, se haya en la contratación de la empresa suministradora del material y, sobre todo, en la necesidad de un barco especialmente diseñado para este tipo de operaciones. “cualquier barco no es capaz de una operación de estas características”, apuntó el presidente. Un sobrecoste que se podría evitar si y hubiese un barco cablero trabajando en el Estrecho, circunstancia que se daba cuando se aprobaron los trabajos pero que no se da ya en la actualidad.

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