Han garantizado la seguridad y el orden en un periodo de máxima presión operativa. Desacreditar su profesionalidad supone un acto de injusticia hacia quienes cada día cumplen con su deber en condiciones complejas”, advierte la máxima entidad portuaria
La Operación Paso del Estrecho, esa maquinaria compleja que cada verano pone a prueba a puertos, policías y servicios de emergencias, ha vuelto a dejar heridas abiertas. Esta vez no ha sido la saturación de viajeros ni los atascos kilométricos los que han levantado la polémica, sino las palabras de la Federación de Empresarios de Tarifa, que ha cuestionado el papel de la Policía Portuaria.
La reacción no se ha hecho esperar. Coordinadora de Autoridades Portuarias ha salido en defensa de un cuerpo que, aseguran, ha soportado una sobrecarga de trabajo evidente en Algeciras y Tarifa. “Quienes han puesto en entredicho a la Policía Portuaria deberían mirar a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA), responsable de la reducción de medios y de una planificación insuficiente”, señalan con dureza desde el sindicato.
Entre la profesionalidad y el abandono institucional
Los portuarios, advierte Coordinadora, han asumido responsabilidades clave en la OPE mientras lidian con un escenario marcado por sueldos bajos, carencias de medios y lo que califican como una “gestión deficiente” por parte de la APBA. Y pese a ello, insisten, la operación se ha salvado gracias a la entrega de los agentes.
“La Policía Portuaria ha garantizado la seguridad y el orden en un periodo de máxima presión operativa. Desacreditar su profesionalidad supone un acto de injusticia hacia quienes cada día cumplen con su deber en condiciones complejas”, subrayan en un comunicado.
Una carta en busca de rectificación
El sindicato ha decidido dar un paso más y ha remitido una carta tanto al presidente de la APBA como a la presidenta del comité de empresa del organismo. En ella, reclaman una rectificación pública a la patronal tarifeña. “No podemos permitir que se manche la profesionalidad de los trabajadores por causas ajenas”, advierten.
El pulso, en realidad, trasciende a unas declaraciones empresariales. Lo que está en juego es el reconocimiento —o el olvido— de un cuerpo que cada verano se ve obligado a hacer más con menos, sosteniendo la OPE a base de horas extra, improvisación y un compromiso que, según Coordinadora, no siempre encuentra correspondencia en las oficinas de quienes dirigen la APBA.
Más allá de la polémica
El choque entre la Federación de Empresarios de Tarifa y Coordinadora de Autoridades Portuarias es solo el último capítulo de un problema estructural: la fragilidad del engranaje humano en los puertos del Estrecho. Mientras la patronal busca responsables en la primera línea, el sindicato apunta a una gestión que considera miope y carente de previsión.
En el trasfondo, un mensaje claro: sin recursos suficientes, cualquier operación extraordinaria, como la OPE, se sostiene gracias al sacrificio de quienes patrullan el muelle, no de quienes firman los planes desde un despacho.