Sólo con apagarse las luces bastó para que el griterío estallase como en el final de un concierto. Eran las 21:39h y en dos segundos las 18.000 personas que en la noche del miércoles llenaban el Palau Sant Jordi barcelonés olvidaron la media hora larga de retraso. O si no lo querían hacer, el enorme estruendo que brotó del escenario provocó que no escucharan ni sus propias ideas. Un retumbar de tráiler de película de tortas y tiros apagó el griterío del público mientras cuatro enormes esferas que dominaban la escena comenzaron a vomitar escenas de la diva, despeinada como marcan los cánones de tigresa al acecho. El sonido iba en aumento hasta que de la parte trasera de la escena emergió una estructura en la que viajaba la estrella. Sí, era Rihanna y el show se iniciaba. Cegador.
15/dic/11 - 08:40
Actualizado:
14/nov/16 - 15:51
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