Ya no se adorna en el pase ni persigue la posesión como un bien preciado, sino que prefiere atender a la herencia histórica del contragolpe como el mejor recurso y el ataque vertical como el filón a explotar. Este Espanyol de Pochettino, independientemente de quién juegue, ha menguado en cuanto a toque pero aspira a ganar en dentellada. Uno, dos y disparo; uno, dos y gol. Así llegaron las dianas del Espanyol, todas del francés Thievy, que resolvió el derbi frente al Barça, que conquistó la Copa de Catalunya, la copa de los niños.
10/ago/11 - 09:58
Actualizado:
14/nov/16 - 15:27
14/nov/16 - 15:27
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