La estadounidense Amanda Knox y el italiano Raffaele Sollecito, acusados de asesinar en 2007 a una estudiante de Erasmus en Perugia, han sido condenados a 26 y 25 años de prisión, respectivamente. Su culpabilidad se sostiene, según fuentes jurídicas, en pruebas genéticas irrefutables halladas en el apartamento de la británica Meredith Kercher, de 22 años, la noche en que fue asesinada.
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