Los potentes focos de vigilancia de la colonia judía de Susia, en el desértico extremo sur de Cisjordania, no impresionan a Elad Orian. Lo que le emociona es observar de noche las pequeñas bombillas que alumbran a 25 familias, unos 300 palestinos, que habitan en cabañas de lona porque las cuevas en las que vivían -aunque todavía las utilizan? sin luz, ni agua, sobre las colinas peladas, han sido hundidas varias veces por el Ejército israelí. Orian asegura: "Es evidente que quieren expulsarlos de aquí". Ya fueron deportados de sus tierras, hoy en suelo de Israel, hace seis décadas; y después desplazados, ya en territorio ocupado, para dejar espacio a colonias como Susia. Pero este israelí licenciado en Física se empeñó, junto a su colega Noam Dotan, en convertir el infierno de esos desdichados en algo más llevadero. Recaudaron fondos -cerca de 50.000 euros? y fabricaron un sistema híbrido de energía solar y eólica para este rincón perdido de Cisjordania en el que el viento rara vez amaina y el sol casi siempre luce. Ahora es más difícil que los tres clanes que pueblan Susia piensen en emigrar.
08/nov/09 - 10:15
Actualizado:
14/nov/16 - 13:55
14/nov/16 - 13:55
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