En la brega por el triunfo el que vió la cara y la cruz fue el rubio Javier Jiménez que en su primer novillo se arrimó como un león. Nadie le puede discutir que apenas ni se miró la herida que sangraba abundantemente en su pierna derecha. Iba por el triunfo y hasta el estoconazo final no se cansó de arrimarse. Leer![]()
![]()
Más en Quiosco y Blogs
Quiosco y Blogs
Alerta amarilla por fuerte viento de Levante hasta fin de año
Comentarios