"No existe el más mínimo indicio de que en la clínica Isadora se haya practicado un solo aborto fuera de los casos permitidos por la ley". Con estas palabras tan contundentes se cierra finalmente el llamado caso Isadora. La justicia dice ahora que la persecución policial y judicial al centro privado madrileño, que duró dos años y medio, carecía del más mínimo fundamento y que la Guardia Civil manipuló la realidad "de modo, cuando menos, oblicuo o torticero". No había nada de lo que acusar a ninguno de los tres médicos que fueron imputados. El procedimiento se ha sobreseído de forma definitiva y el juez expresa el derecho de los médicos y de Isadora a emprender acciones penales por la actuación de los agentes de la Guardia Civil.
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El juez culpa a guardias civiles del montaje contra la clínica Isadora
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