Sucumbió Stefan Bradl como en la crónica de una muerte anunciada. Se quedó a las puertas del podio, otra vez, y no tuvo más remedio que rendirse a los encantos de Marc Márquez, que se ha empeñado en hacer lo imposible -remontar un campeonato que se le puso cuesta arriba con cuatro ceros en seis pruebas- y hacerlo a lo grande -todo lo que no han sido caídas han sido victorias, ocho, y segundos puestos, tres-. En Motegi, además, luchó contra sus propias ansias de superación hasta aceptar que el mejor resultado era una segunda plaza, vista la superioridad de Andrea Iannone, que bordó una carrera brillante, vuelta rápida incluida, con un ritmo que no estuvo siquiera al alcance del chico que todo lo puede.
02/oct/11 - 12:38
Actualizado:
14/nov/16 - 15:35
14/nov/16 - 15:35
Compartir
Más en Quiosco y Blogs
Quiosco y Blogs
Alerta amarilla por fuerte viento de Levante hasta fin de año
Comentarios