¡Qué gritos los de Andy Murray! ¡Qué ladinas sus sonrisas en los golpes de suerte! ¡Qué cerca su derrota y cuántos sus sufrimientos, sus penalidades ante el holandés Haase! Fue 6-7, 2-6, 6-2, 6-0 y 6-4 para el británico, pero ese resultado no cuenta cómo el número cuatro ve llegar a Haase como la marea de la luna llena, imparable, sin freno ni dique que le contenga. Ocurre en la cuarta manga. Murray gana 4-0...y, de repente, se ve con la ventaja perdida y peleando a cara de perro. Sus aullidos del final, su sonrisa despectiva tras salvar un punto fundamental con una pelota que toca en la red y despista a su contrario, son el resumen de su tortura. El escocés quedó vivo para luchar otro día. Castigado el cuerpo por el partido, y aún así, en la tercera ronda, donde le espera Feliciano López.
03/sept/11 - 10:48
Actualizado:
14/nov/16 - 15:32
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