La vía judicial, una vez fracasada la política


La vía judicial, una vez fracasada la política
El triunfo de los republicanos en las pasadas elecciones legislativas en los Estados Unidos, que les permitió hacerse con la mayoría en la Cámara de Representantes, no significa que podrán llevar adelante su agenda legislativa con facilidad alguna. El Senado, imprescindible para la aprobación o derogación de leyes, todavía conserva la mayoría demócrata y, al [...]

El triunfo de los republicanos en las pasadas elecciones legislativas en los Estados Unidos, que les permitió hacerse con la mayoría en la Cámara de Representantes, no significa que podrán llevar adelante su agenda legislativa con facilidad alguna. El Senado, imprescindible para la aprobación o derogación de leyes, todavía conserva la mayoría demócrata y, al final, está el veto presidencial que necesita una mayoría de dos tercios en cada cámara (que los republicanos no tienen) para poder ser levantado.

El principal argumento electoral de los republicanos fue la derogación de la Reforma Sanitaria, lo que llaman el ‘Obamacare’. Dada la imposibilidad política de la derogación, la nube de grupos de derecha, extrema derecha y el propio Partido Republicano han optado por seguir una vía indirecta que es la vía judicial.

El control de constitucionalidad de las leyes federales en los Estados Unidos es lo que se denomina un sistema difuso de control judicial de la constitucionalidad. Cualquier tribunal federal puede declarar que una ley es inconstitucional, respecto de la Constitución Federal, e inaplicar la ley declarada inconstitucional en el caso en disputa. La decisión no es definitiva, ya que las sentencias de los tribunales superiores pueden ser revisadas por los tribunales superiores.

Los detractores de la reforma sanitaria han conseguido su segunda sentencia favorable, de catorce emitidas, y se inicia el proceso hacía la cumbre, pasando por el Tribunal del Circuito, el Tribunal de Apelaciones hasta llegar al Tribunal Supremo. Existe la convicción de que la ley es constitucional y casi todos los mandamientos judiciales lo avalan hasta ahora, pero con el Tribunal Supremo, en el fondo, nunca se sabe y las peculiaridades formales y procesales también tienen mucho que decir.

Lo que sí parece claro es que más pronto que tarde la Reforma Sanitaria terminará llegando al Supremo que admitirá el caso, dentro de sus amplias potestades, ya que es una ley muy señalada, establece determinadas obligaciones y, además, puede marcar una nueva era en la jurisprudencia sobre los poderes del Gobierno Federal.


Filed under: Barack H. Obama, Ciencias Políticas, Diseño de Jugadas, Estados Unidos, Política, Sanidad
Posted originally: 2011-02-01 18:35:16

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