Según los datos oficiales, la convocatoria ha tenido un seguimiento del 5,7%, mientras que el Sindicato Médico de Ceuta (SMC) sostiene que estas cifras no reflejan la situación real de los centros sanitarios ni el malestar existente entre los facultativos.
La segunda jornada de la huelga estatal de facultativos ha vuelto a evidenciar el choque de versiones entre el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) y el colectivo médico, especialmente en Ceuta.
Según los datos oficiales, la convocatoria ha tenido un seguimiento del 5,7% —33 profesionales de los 572 llamados al paro— y un impacto “ínfimo” en la actividad asistencial. Sin embargo, el Sindicato Médico de Ceuta (SMC) sostiene que estas cifras no reflejan la situación real de los centros sanitarios ni el malestar existente entre los facultativos.
La lectura del INGESA
El organismo gestor subraya que el respaldo a la huelga ha sido muy limitado en todos sus centros. El seguimiento se concentró exclusivamente en el turno de mañana, mientras que en tarde y noche fue del 0%.
Por territorios, en Ceuta secundaron el paro 17 profesionales frente a 248 que trabajaron con normalidad; en Melilla lo hicieron 16 facultativos frente a 281. En el Centro Nacional de Dosimetría de Valencia no se registró participación.
El INGESA insiste en que la convocatoria —promovida por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM)— es de ámbito estatal y “ajena a su competencia directa”, y recalca que la actividad sanitaria “apenas se ha visto afectada”.
El SMC cuestiona los datos
Desde el Sindicato Médico de Ceuta la interpretación es muy distinta. El colectivo denuncia que el bajo seguimiento está condicionado por unos servicios mínimos que consideran excesivos.
“Cuando se imponen mínimos que en algunos casos triplican la actividad esencial, hablar de normalidad es, como poco, discutible”, señalan fuentes del SMC.
El sindicato sostiene que muchos facultativos han tenido que mantener la asistencia por obligación organizativa, no por falta de apoyo a la protesta. “Se está proyectando una imagen de calma que no se corresponde con la presión real que viven las consultas y los servicios hospitalarios”, afirman.
Más allá de la huelga: problemas estructurales
El SMC insiste en que el conflicto laboral no puede analizarse de forma aislada. Entre los problemas que el sindicato vuelve a poner sobre la mesa figuran el déficit crónico de especialistas, el cierre o limitación de unidades por falta de personal, las derivaciones frecuentes a la península o la sobrecarga asistencial creciente
“En Ceuta cada especialista que no se capta se traduce en listas de espera más largas, consultas tensionadas y pacientes obligados a desplazarse”, advierten.
El sindicato también critica que se mantenga una política de inversión en infraestructuras sin una planificación paralela de recursos humanos. “No se puede reforzar edificios mientras faltan profesionales en las consultas”, subrayan.
Críticas a la gestión y al relato oficial
El SMC eleva además el tono político del debate. A su juicio, existe una brecha entre el discurso institucional y la realidad asistencial.
“Hay demasiada gestión desde el despacho y demasiada ausencia en la práctica clínica diaria”, señalan fuentes del sindicato, que hablan de una “normalidad construida” a base de sobreesfuerzo profesional.
El colectivo médico también cuestiona la dependencia creciente de conciertos externos en algunas áreas. “Negar la externalización mientras se firman contratos con la privada genera una evidente contradicción”, apuntan.
El trasfondo del Estatuto Marco
La huelga se enmarca en el desacuerdo de la CESM con el Proyecto de Ley del Estatuto Marco. El INGESA recuerda que otras organizaciones sindicales rechazan una norma diferenciada para los facultativos y defienden mantener un único marco laboral para todo el Sistema Nacional de Salud.
Por su parte, el SMC sostiene que el actual estatuto “no corrige la sobrecarga ni mejora la capacidad de atracción de especialistas en territorios periféricos como Ceuta”.
Próximos paros
La convocatoria incluye nuevas jornadas de huelga de lunes a viernes durante los próximos meses. El INGESA mantiene que el sistema funciona con normalidad, mientras que el Sindicato Médico advierte de que el conflicto seguirá abierto mientras no se aborden los problemas estructurales.
“La sanidad pública no puede medirse solo en porcentajes de seguimiento”, concluyen desde el SMC. “Lo que está en juego es la capacidad real del sistema para atender con calidad y con profesionales suficientes”.


