La protesta reúne a decenas de trabajadores a las puertas del Hospital Universitario en una de las concentraciones más numerosas de los últimos años, mientras los sindicatos denuncian falta de personal y “trampas” en el nuevo sistema horario
La aplicación de la jornada laboral de 35 horas en el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) ha provocado una de las movilizaciones más multitudinarias que se recuerdan en los últimos tiempos a las puertas del Hospital Universitario de Ceuta. Centenares de trabajadores y representantes sindicales se han concentrado este miércoles para protestar contra una resolución que consideran insuficiente, mal planteada y perjudicial para buena parte de la plantilla, especialmente para quienes trabajan en turnos rotatorios. Los sindicatos denuncian que el nuevo modelo mantiene las carencias estructurales del sistema sanitario, evita aumentar plantillas y deja fuera a servicios esenciales como el 061 y el SUAP.
La protesta ha reunido a profesionales de prácticamente todos los colectivos sanitarios y ha escenificado una unidad sindical poco habitual en el Ingesa. El presidente de la Junta de Personal del Hospital, Alejandro Artero, ha acusado a la dirección general del organismo de “trampear” los datos y ha comparado sus comunicaciones oficiales con “una sátira de Francisco de Quevedo”.
Una movilización masiva contra la resolución del Ingesa
La concentración ha destacado tanto por la elevada participación como por el respaldo conjunto de todas las organizaciones sindicales del ámbito sanitario. En un contexto marcado habitualmente por discrepancias entre colectivos y centrales, la aplicación de las 35 horas ha logrado unir a toda la plantilla contra la resolución impulsada desde Madrid.
“Han conseguido algo muy importante, que han logrado unir a todo el Ingesa, todas las organizaciones sindicales, algo que no sucedía desde hace mucho tiempo”, apostilló Artero durante la protesta.
El representante sindical ha insistido en que el problema principal afecta al personal que trabaja en turnos rotatorios, que, según denuncia, solo verá reducida realmente su jornada hasta las 32 horas semanales. “Hay una realidad que no quiere ver Ingesa, que el personal que trabaja turno solamente mejora 32 horas”, criticó el representante de los trabajadores.
Críticas a los comunicados oficiales y a la gestión desde Madrid
Buena parte de los reproches de los sindicatos se dirigen a la dirección general del Ingesa por los comunicados emitidos en los últimos días. Artero ha asegurado que esos mensajes intentan desacreditar las protestas y manipular el debate público. “Cada vez que llega un comunicado de estos es una sátira de Francisco de Quevedo”, ironizó, antes de acusar al organismo de recurrir a estadísticas “trampeadas” para defender la aplicación de la medida.
“Siempre digo lo mismo: están las mentiras, las grandes mentiras y la estadística”, prosiguió tirando de retranca. Según los sindicatos, el Ingesa está utilizando cálculos globales para ocultar que la reducción horaria no se traduce en mejoras reales para quienes cubren noches, festivos y turnos rotatorios.
También han rechazado las insinuaciones sobre un supuesto rechazo sindical al control horario. “Nadie tiene problema de entrar y salir, siempre que se haga adecuadamente”, respondió contundente Artero, recordadando que los cambios de guardia requieren tiempo adicional para transmitir información clínica entre profesionales.
“Abrimos los sábados, pero a costa de los trabajadores”
Otro de los asuntos que más inquietud genera entre la plantilla es el funcionamiento de los centros de salud los sábados tras la entrada en vigor del nuevo sistema. Según ha explicado el presidente de la Junta de Personal, el Ingesa pretende mantener la actividad recurriendo a compensaciones internas sin reforzar las plantillas.
“El trabajador que trabaje el sábado en el centro de salud tendrá un día libre, pero ya le están adelantando que ese día no puede ser ni lunes ni viernes”, detalló el sindicalista. Además, ha denunciado que esas libranzas podrían quedar bloqueadas si faltan compañeros por vacaciones o bajas médicas.
Para las organizaciones laborales, esta fórmula únicamente desplaza el problema sin resolver el déficit estructural de personal. “Abrimos los sábados, pero te doy los días y no te los doy”, resumió Artero.
Los sindicatos reclaman un equipo más por servicio
Las organizaciones sindicales sostienen que la reducción efectiva de jornada exige contratar más profesionales en prácticamente todas las áreas asistenciales. Según sus cálculos, solo en Urgencias haría falta incorporar un equipo completo adicional. “Si hablamos del servicio de Urgencias, serían ocho enfermeras más, cuatro TCAE, cuatro celadores y dos administrativos”, especificó Artero. La situación sería similar, según añadió, en plantas hospitalarias, SUAP y otros dispositivos asistenciales.
Los representantes de los trabajadores consideran que el Ingesa ha diseñado la aplicación de las 35 horas precisamente para evitar nuevas contrataciones. “Están buscando la manera de no aumentar personal ni aumentar plantilla”, denuncian los afectados, que a su vez afean el aumento de horas de guardia médicas contemplado en el sistema. “No podemos añadirle a los médicos cien horas más de guardia al año, es una barbaridad”, hurgó.
Posibles acciones judiciales
La protesta podría derivar ahora en medidas legales contra la resolución aprobada por el Ingesa. Artero ha confirmado que los servicios jurídicos de varias organizaciones sindicales ya trabajan en distintas iniciativas.
“Se están agilizando desde una impugnación a una demanda con esta resolución”, reveló el representante. Los sindicatos lamentan que, pese al conflicto generado y a la dimensión de las protestas tanto en Ceuta como en Melilla, el organismo sanitario no haya abierto una negociación formal para revisar el modelo.
“La dirección territorial no tuvo problemas en recibirnos, pero la última palabra la tiene Madrid”, concreta Artero, que ha insistido en que el conflicto solo podrá resolverse si la dirección general del Ingesa acepta renegociar la aplicación de la jornada de 35 horas en los servicios sanitarios de Ceuta y Melilla.
El 061 denuncia un “abandono perpetuo” tras 26 años con los mismos recursos
Minutos después de la concentración multitudinaria celebrada frente al Hospital Universitario, los trabajadores del 061 han protagonizado una protesta propia a las puertas de su servicio para denunciar que la aplicación de las 35 horas no ha supuesto ningún cambio para su plantilla. La portavoz del colectivo, Begoña Martínez, apuntó que el servicio continúa funcionando prácticamente en las mismas condiciones que cuando fue creado en el año 2000, pese al aumento de exigencias asistenciales y a la evolución tecnológica experimentada en el ámbito de las emergencias sanitarias.
“Nos mantienen exactamente igual”, lamentó Martínez, que denunció que incluso disponen de menos personal que hace 26 años. Según detalló, el servicio continúa operando con dos ambulancias y sin mejoras relevantes ni en recursos humanos ni en equipamiento técnico. “Seguimos con el mismo material electromédico, con el mismo material fungible, con el mismo material de movilización y de inmovilización”, enumeró.
La portavoz del 061 ha vinculado directamente esta situación con la polémica aplicación de las 35 horas en el Ingesa. Mientras otros colectivos sanitarios discuten cómo se aplicará la reducción de jornada, los trabajadores de emergencias sostienen que han quedado directamente fuera del nuevo marco. “No se nos ha aplicado absolutamente nada”, subrayó Martínez, recordando que el organismo sanitario se ampara en un pacto firmado en 2007 para justificar la ausencia de cambios en el servicio.
Sin embargo, los trabajadores consideran que la nueva regulación debería prevalecer sobre acuerdos anteriores. “La ley de la aplicación de la jornada de 35 horas deja claro que deroga toda la legislación anterior”, añadió la portavoz, quien definió la situación del 061 como “un abandono perpetuo”, lema que lucían en sus camisetas. El conflicto relacionado con ese pacto permanece además judicializado y pendiente de resolución en Sevilla.
Entre las principales reivindicaciones del colectivo figuran tanto el aumento de plantilla como la modernización del equipamiento sanitario. Martínez considera que necesitarían al menos un equipo adicional completo, con otro médico para la unidad medicalizada, otro facultativo para el centro coordinador y un enfermero más para reforzar la atención de emergencias. También reclaman herramientas ya implantadas en otros servicios de soporte vital avanzado de la península, como ecografías portátiles, analíticas inmediatas o mejoras en ventilación no invasiva. “Queremos trabajar bien, nos esforzamos y nos formamos en trabajar bien, pero luego no nos acompañan las condiciones”, zanjó la coordinadora.