SALUD MENTAL

Un estudio alerta del aumento de los pensamientos suicidas en Ceuta y Melilla tras la pandemia

Un estudio alerta del aumento de los pensamientos suicidas en Ceuta y Melilla tras la pandemia
Antonio Cabrera, durante los actos del XX Aniversario COPCE-1
Antonio Cabrera, durante los actos del XX Aniversario COPCE-1

Ceuta se enfrenta al problema con solo 2,5 psicólogos por cada 100.000 habitantes, la mitad que en la media española y casi diez veces menos que la media europea.


Cuatro psicólogos han realizado un estudio pionero auscultando la salud mental de ceutíes y melillenses tras la pandemia. Más de un millar de encuestas que arrojan muchos datos esclarecedores: aumenta la sensación de miedo, e decaimiento y el cansancio físico, los problemas de sueño… Pero de entre las conclusiones del estudio destaca un dato estremecedor: seis de cada diez encuestados admitieron que tras el confinamiento han aumentado los pensamientos sobre la muerte y el suicidio. 

Antonio Cabrera, coautor del estudio junto a Francisco Javier García Núñez, Dolores Cano Santos Escalante y José Manuel Fernández, presentó en primicia los resultados del estudio durante los actos del XX Aniversario del Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta (COPCE). Es el resultado de 1.004 encuestas, realizadas de forma voluntaria y anónima entre el 1 de febrero y el 31 de mayo de este año, esto es, en medio de la cuarta la de la pandemia de Covid-19.

Un millar de personas que sirven de muestra de la realidad de salud mental en las dos ciudades autónomas —aunque la proporción de ceutíes representados en el estudio es notablemente superior—de la que se puede concluir que más de un tercio confiesa que siente “bastante peor o mucho peor” en lo que se refiere a la preocupación, el miedo, la inseguridad, el temor o la sensación de peligro y casi un tercio siente más ansiedad. Un 14,2% de los encuestados admiten que se sienten bastante o muy decaídos; el 29,1% tiene un sentimiento de culpabilidad; el 38% ha caído en el autoabandono y un 36% ha perdido capacidad de concentración.

Pero la preocupación se dispara ante el último dato de la serie: un 67,6% de los 1.004 encuestados (esto es, 678) reconocen que han aumentado los pensamientos relacionados con la muerte o las ideas de suicidio, un parámetro que se inclina peligrosamente hacia el extremo más preocupante.

Un dato que debe servir para hacer saltar todas las alarmas, más si cabe si se compara con la realidad de las cifras de suicidio en España: Diez personas se quitan la vida cada día —uno cada dos horas y media— y las tentativas de suicidio se han disparado entre los jóvenes, con un aumento de hasta un 250%. Fueron 3.671 en 2019, según el Instituto Nacional de Estadística y es desde 2008 la principal causa de muerte no natural doblando las cifras de las víctimas de accidentes de tráfico.

Los expertos alertan que tras la pandemia es más que posible un repunte en la cifra de suicidios y tentativas, especialmente entre los jóvenes. Un problema que llega en un escenario, el de la salud pública española ceutí, que no está, ni de lejos, preparado para hacerlo frente. La sanidad pública lleva décadas ignorando la salud mental. Las cifras dan fe de ello: Si la media europea es de 18 psicólogos por cada 100.000 habitantes, en España es tres veces menos, con 6 profesionales de salud mental por cada 100.0000 españoles. Y el panorama en Ceuta es diez veces peor, con solo 2,5 psicólogos por cada 100.000 ceutíes.

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