La conferencia del psicólogo Francisco Javier García Núñez, organizada por el COPCE, versó sobre el "viaje emocional" que atraviesa el núcleo fraternal de una familia en casos de discapacidad
La Biblioteca Pública del Estado Adolfo Suárez ha acogido este 2 de diciembre la charla conmemorativa organizada por el Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Bajo el título “El corazón invisible: la resiliencia de los hermanos”, el psicólogo Francisco Javier García Núñez, miembro del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes, ha ofrecido una ponencia centrada en una figura que, según subraya, “suele quedar en un tercer plano”: los hermanos de personas con discapacidad.
“Vamos a hablar de la resiliencia de los hermanos, que muchas veces no se tiene en cuenta”, explicó poco antes del inicio del acto el especialista, quien define la resiliencia como “la capacidad de retomar la vida después de un impacto”, una idea que compara con un concepto físico: “igual que una esponja vuelve a su forma después de la presión, las personas somos capaces de reponernos tras un acontecimiento disruptivo”.
Los hermanos, el “eslabón invisible” dentro del núcleo familiar
Durante su intervención, García Núñez recalcó que cuando se aborda la discapacidad se habla de las personas afectadas y de sus familias, pero los hermanos quedan relegados. “Están dentro del núcleo familiar, pero no se les suele abordar directamente. No son prioritarios normalmente”, afirma.
La charla, dirigida a cualquier persona interesada: “hermanos, familias, padres, alumnos… cualquiera que quiera informarse más sobre este proceso emocional”, tenía como objetivo explicar el viaje emocional por el que pasan estos menores, un trayecto complejo que incluye sentimientos contradictorios.
Un “viaje emocional” lleno de contradicciones
El psicólogo señaló que los hermanos atraviesan fases emocionales muy distintas, algunas difíciles de verbalizar. “Es normal que en algún momento sientan rabia, coraje, o la sensación de que su hermano les roba la infancia o la atención de sus padres”, subrayó. Por ello, considera fundamental normalizar estas sesnsaciones, porque forman parte del desarrollo y no significan que el vínculo fraternal vaya a ser negativo.
Sin embargo, advirtió de que no todos los hermanos completan ese viaje emocional. “Los hay que se bajan del vagón”, afirmó, refiriéndose a quienes quedan atrapados en el rencor o la sobrecarga. En ocasiones, explicó, algunos menores asumen demasiadas tareas de apoyo desde muy pequeños, lo que puede llevarles a “desbordarse” y, con el tiempo, alejarse emocionalmente de la familia.
La atención familiar: equilibrio difícil, pero inevitable
García Núñez reconoce que los padres suelen volcarse con el hijo que presenta una discapacidad, algo que considera lógico y humano. “Instintivamente protegemos a la persona más débil”, señaló. Pero esa atención extra tiene un efecto: “indirectamente dedicas menos a otra persona”, aunque esta también necesite apoyo.
El ponente insistió en que los padres no deben sentirse culpables. “Están haciendo lo que corresponde: atender a la persona con discapacidad en primer lugar”. No obstante, aconseja planificar el futuro con todos los miembros presentes y tener en cuenta las expectativas de los hermanos, que con el tiempo “van a ser relevo generacional” en los cuidados.
La clave: información clara y compartir el proceso
Uno de los elementos más importantes, según el psicólogo, es la información. García Núñez defiende que los hermanos deben saber desde pequeños qué ocurre en su familia y qué implica la discapacidad de su pariente. Para ejemplificar, el piscólogo relató el caso de una joven que, con tres años, detectó que su hermana era distinta pese a que nadie se lo había explicado: “Si nadie le hubiese contado nada, habría sacado sus propias conclusiones”, apuntó.
Por ello, reclama que las familias compartan toda la información disponible: “Lo que se sepa, hay que compartirlo con todos los miembros”, incluso aunque los propios padres no tengan aún detalles completos sobre el desarrollo o la esperanza de vida del hijo con discapacidad. “Los hermanos necesitan saber qué pueden esperar”.
Integración, no sobrecarga
La integración de estos hermanos en la vida familiar debe hacerse con equilibrio. García Núñez asegura que es fundamental que se sientan parte activa del hogar, pero sin caer en la sobrecarga emocional o de responsabilidades. “Hay tareas que pueden asumir y otras que no. Existe riesgo de sobrecarga cuando tratan de ayudar más de la cuenta”.
Durante la adolescencia, añadió, aparece otro desafío: integrar al hermano con discapacidad en la vida social propia, un proceso que puede resultar complejo y que no siempre se resuelve de forma natural.
Un enfoque necesario en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad
El Colegio de Psicología ha escogido este tema para esta fecha porque, según explica García Núñez, “habitualmente se habla de discapacidad, familia y cuidados, pero no de otros miembros que también están ahí”. La institución quiere aprovechar este día para ampliar la mirada y visibilizar a quienes sostienen, muchas veces en silencio, una parte fundamental de la estructura familiar.
“Queremos hablar de quienes no suelen aparecer en primera línea”, resume el psicólogo, que adelanta que la próxima edición podría centrarse en otro ámbito poco explorado: el impacto de la discapacidad en la pareja.