La directora científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, Marta Puyol, destaca en Ceuta el liderazgo español en terapias avanzadas, pero muestra preocupación por la precariedad que sufren los investigadores, por los problemas con el cribado y por la lentitud en la aprobación de fármacos
La directora científica de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y subdirectora general de su Fundación Científica, Marta Puyol, ha visitado hoy Ceuta para presentar el documental Conectando Vidas y ofrecer una conferencia centrada en la importancia de la investigación oncológica. Durante su paso por la ciudad, ha reivindicado la necesidad de impulsar el talento científico en España: “No solamente vale crear canteras de cristianos y de Messis, también tenemos que hacer canteras de Severo Ochoa y de premios nobeles”.
Investigación para alcanzar el 70% de supervivencia en 2030
Puyol explica que la realización del documental surge de una demanda social creciente: “La sociedad nos estaba diciendo que teníamos que apostar por la investigación en cáncer para realmente llegar a un reto, que es el de alcanzar un 70% de supervivencia para 2030”. Esa apuesta se refleja en un récord de inversión, con 40 millones de euros en nuevas ayudas a proyectos de investigación solo este año.
Sin embargo, la experta subraya que no basta con financiar laboratorios. También es necesario “acercar lo que están haciendo los investigadores a la sociedad”, mostrando cómo trabajan y qué avances persiguen. De ahí el objetivo del documental: enseñar el día a día de quienes desarrollan la ciencia que permitirá seguir salvando vidas.
Cáncer: 200 enfermedades que exigen respuestas diferentes
Durante su visita, Puyol ha insistido en una idea fundamental: “Hablamos de cáncer, pero realmente son doscientas enfermedades distintas”. Cada una requiere una forma de abordaje diferente en diagnóstico, tratamiento e incluso prevención. Por eso, defiende avanzar hacia una medicina “lo más personalizada posible”, capaz de adaptar las terapias a las particularidades de cada paciente.
En esta personalización, los ensayos clínicos juegan un papel central. España es “líder a nivel mundial”, lo que permite un acceso temprano a innovaciones terapéuticas. No obstante, Puyol reconoce una carencia: “Tardamos mucho en la aprobación de fármacos”. Aunque los pacientes pueden participar en ensayos punteros, el proceso que permite incorporar las medicinas al Sistema Nacional de Salud aún es lento.
España, referente mundial en terapias avanzadas
Puyol también destaca el liderazgo español en un campo revolucionario: las terapias avanzadas, basadas en modificar el sistema inmune del propio paciente para combatir tumores. “Estamos verdaderamente siendo ahora mismo la frontera del conocimiento a nivel mundial”, afirma. Incluso asegura que en Bruselas se habla de “copiar el modelo español”.
Este tipo de avances, recuerda, demuestran que la ciencia española está en un momento crucial, pero necesita estabilidad para seguir creciendo.
Cribados: falta de datos y sistemas desiguales
La directora científica de la AECC reconoce, a su vez, preocupación por los problemas detectados en los programas de cribado en varias comunidades autónomas, principalmente Andalucía. El principal obstáculo es la ausencia de información homogénea: “Necesitamos datos para poder hacer seguimiento, establecer políticas y tener indicadores”. Sin ellos, advierte, no es posible evitar que situaciones como los fallos recientes vuelvan a repetirse.
La falta de uniformidad entre comunidades y la intervención de entidades privadas en algunos territorios dificultan ese seguimiento. Para corregir esta situación, la asociación está trabajando “una por una” con las autonómicas y en coordinación con el Ministerio de Sanidad. Además, han pedido a la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) apoyo para monitorizar estos sistemas. “Han dicho que sí”, confirma Puyol.
La precariedad del investigador: un problema que limita el futuro
Pese a los avances científicos, la carrera investigadora en España sigue marcada por la inestabilidad. Puyol reconoce que es “una carrera muy compleja”, con desigualdades entre regiones y centros. La precariedad laboral y la falta de proyección profesional continúan lastrando el progreso científico.
Para ilustrarlo, relata situaciones tan graves como que jóvenes investigadores con proyectos punteros “no pueden pedir una hipoteca” por no tener contratos estables.
Puyol recuerda que la pandemia parecía haber cambiado esa percepción social, pero el impulso se ha diluido: “Pensamos que a través del COVID, cuando de repente los investigadores eran los salvadores de esta pandemia, esto cambiaría, pero ya se nos ha olvidado”.