El sindicato advierte de que los problemas laborales afectan a la salud y llevan a muchos profesionales a plantearse abandonar la profesión
El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha reclamado a las administraciones públicas y a las empresas sanitarias que garanticen el derecho a la conciliación de enfermeras y fisioterapeutas. En el marco del Día Nacional de la Conciliación y Corresponsabilidad, la organización ha denunciado el impacto de las actuales condiciones laborales en la salud y el desarrollo profesional de estos colectivos.
De este modo, SATSE ha instado a las administraciones y empleadores a favorecer la “corresponsabilidad” y a implementar medidas que eliminen las barreras que dificultan la conciliación laboral, familiar y personal.
El sindicato ha subrayado que el actual modelo laboral del sistema sanitario responde a decisiones que “priorizan el ahorro y la productividad por encima de las personas”, lo que, a su juicio, agrava los problemas de conciliación.
En este sentido, ha rechazado que esta situación sea responsabilidad individual de los trabajadores y ha afirmado que “el sistema sanitario no permite conciliar y el problema no es de cada mujer o de cada hombre, porque la conciliación no es un problema privado, sino que es una responsabilidad colectiva y una obligación de los empleadores y las administraciones públicas”.
Campaña “Que no dejen tu vida en pausa”
La organización ha enmarcado esta reivindicación en su campaña de denuncia y sensibilización “Que no dejen tu vida en pausa”, con la que busca visibilizar la situación de enfermeras y fisioterapeutas, colectivos con una presencia mayoritaria de mujeres —más del 85% en Enfermería y en torno al 60% en Fisioterapia—.
SATSE ha denunciado que se sigue “quebrantando el derecho a la conciliación” de estos profesionales, lo que repercute tanto en su bienestar como en la calidad de la atención sanitaria.
Una “realidad preocupante”
El sindicato ha respaldado sus demandas con los resultados de una macroencuesta realizada a nivel estatal. Según estos datos, los problemas para conciliar han afectado a la salud física y mental de seis de cada diez enfermeras y fisioterapeutas.
En la misma proporción, estos profesionales se han planteado “incluso, abandonar su profesión”, lo que, según SATSE, evidencia la gravedad de la situación.
Además, el 61,48% de los encuestados considera que estas dificultades afectan “mucho” a su desarrollo profesional. Entre los factores más señalados figuran la falta de personal (81,61%), los cambios de turno imprevistos (69,54%), el trabajo en fines de semana y festivos (60,48%) y la escasa antelación en la planificación de turnos (57,87%).
El sindicato ha resumido esta situación señalando que “enfermeras y fisioterapeutas son esenciales para el funcionamiento del sistema sanitario”, pero “sus propias vidas quedan relegadas y en pausa por un sistema que no reconoce ni respeta su tiempo”.
Mejoras previstas en el Estatuto Marco
En cuanto a posibles soluciones, SATSE ha recordado que el anteproyecto de Ley del Estatuto Marco incluye mejoras orientadas a facilitar la conciliación, como la obligación de negociar planes específicos, el derecho a la desconexión digital fuera del horario laboral o sistemas de planificación del trabajo más previsibles.
También contempla medidas como la exención de turnos nocturnos para mayores de 55 años, profesionales embarazadas o en periodo de lactancia, así como el disfrute fraccionado de excedencias por cuidado de familiares.
“Compromisos escritos en papel”
No obstante, el sindicato ha advertido de que estas medidas son aún “compromisos escritos en papel” que solo tendrán efecto si se aplican de manera efectiva en los distintos servicios de salud.
En este sentido, ha insistido en que es necesario que administraciones y empresas implementen estas mejoras para evitar que los profesionales sigan sufriendo unas condiciones laborales que califican de “precarias, perjudiciales y discriminatorias”.
Defensa de derechos básicos
SATSE ha concluido subrayando que “defender la conciliación no es defender privilegios, es poder disfrutar de derechos básicos, de salud laboral y de igualdad real”.
Asimismo, ha destacado que se trata de garantizar que los profesionales puedan “tener una vida fuera del hospital, del centro de salud, la residencia o el servicio de urgencias”, sin renunciar a aspectos como la maternidad, la familia, el descanso o el bienestar personal.
