Una vez sofocado el incendio en el antiguo Hospital de Cruz Roja, los efectivos del SEIS volvieron a realizar una inspección a las dos de la madrugada, constatando que no era necesario actuar de nuevo, dando por concluida la operación.
Dado el estado en el que se encuentra en la actualidad el edificio, podría haber sido un desastre mayor, pero es precisamente el abandono del equipamiento el que ha hecho que el incendio declarado en la tarde del sábado en el antiguo hospital de Cruz Roja que la tragedia no haya supuesto daños personales. Esta es la cronología y las cifras de una operación de éxito en el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS).
La llamada que dio el aviso al número de Emergencias -112- cuando los vecinos avistaron las grandes columnas de humo que salían de la parcela, se produjo a las siete menos diez de la tarde y la actuación se dio por concluida definitivamente a las doce y media de la madrugada.
Algo más de cinco horas en las que intervinieron un total de 14 efectivos de bomberos que utilizaron alrededor de 25.000 litros de agua para combatir las llamas, que parecían tener al menos dos focos activos dentro del inmueble. También requirieron de material para ventilar la instalación afectada y liberar el humo acumulado, que sí provocó la intoxicación de un miembro del SEIS, que tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios.
A eso de las nueve de la noche la zona se encontraba acordonada y hasta el lugar se habían desplazado patrullas de la Policía Local y Nacional, que restringieron el paso a la zona y controlaron el tráfico rodado.
Una vez sofocado el incendio, tras realizar las labores de enfriamiento oportunas, los efectivos del SEIS volvieron a realizar una inspección a las dos de la madrugada, constatando que no era necesario actuar de nuevo. Daban así por concluida una operación que, aunque espectacular en el despliegue, ha sido relativamente sencilla de manejar, ágil y no ha revertido víctimas.
El uso habitual desde hace más de una década del antaño hospital como lugar de pernocta para personas sin techo podría haber supuesto una tragedia que afortunadamente no se ha consumado, ya que la mayoría de accesos se encuentran tapiados precisamente para evitar la entrada de personas al edificio, lo que habría dificultado su escape.
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