La Benemérita ha realizado siete inspecciones en establecimientos y almacenes dedicados a la distribución y venta de comida que se han saldado con más de unna veintena infracciones administrativas y un detenido
Lo que comenzó como una campaña rutinaria de inspecciones alimentarias en distintos locales de Ceuta ha terminado destapando mucho más que productos irregulares. La operación, desarrollada durante este mes por la Guardia Civil, se ha saldado con más de media tonelada de alimentos retirados del mercado, dos establecimientos precintados y un detenido al que se le ha intervenido droga, documentación falsa y hasta un arma de fuego con silenciador.
La actuación ha sido coordinada por la Benemérita, con participación de agentes de distintas especialidades como EPRONA, ODAIFI y la Unidad Orgánica de Policía Judicial, además de Policía Local, técnicos del Servicio de Inspección Veterinaria y Seguridad Alimentaria de la Ciudad y, en algunas actuaciones, también miembros de la Policía Nacional.
Siete inspecciones y decenas de irregularidades
En total, se han realizado siete inspecciones en establecimientos y almacenes dedicados a la distribución y venta de alimentos. El balance ha dejado 21 infracciones administrativas relacionadas con la normativa alimentaria y siete personas implicadas en el ámbito administrativo.
Durante los controles, los agentes han retirado del mercado más de 520 kilos de productos sólidos, principalmente cereales, galletas, quesos y embutidos que presentaban irregularidades o no eran aptos para el consumo.
También se han intervenido 231 unidades de productos lácteos y 181 envases de 25 litros de alcohol de 96,6 grados, que han quedado pendientes de destrucción.
Dos locales han quedado precintados
La cantidad de productos irregulares y caducados encontrados durante las inspecciones ha llevado a las autoridades a decretar el cierre y precinto cautelar de dos establecimientos comerciales.
Desde la Guardia Civil han destacado especialmente la coordinación mantenida entre las distintas administraciones y cuerpos de seguridad participantes, subrayando que esta colaboración resulta clave para proteger la salud pública y garantizar la seguridad de los consumidores.
Una inspección ha terminado con un detenido
La situación ha dado un giro durante una de las actuaciones conjuntas. En uno de los registros, los agentes han detectado posibles delitos penales y han acabado deteniendo al responsable del local.
En el interior del establecimiento se ha localizado una pistola corta equipada con silenciador, además de 390 gramos de resina de hachís, diversa documentación de identidad falsificada y una importante cantidad de dinero en efectivo: más de 2.600 euros y 14.000 dírhams.
A todo ello se ha sumado la intervención de numerosos dispositivos electrónicos, entre ellos teléfonos móviles, equipos de almacenamiento y sistemas de videograbación.
Indicios de delitos laborales
Pero eso no ha sido todo. Durante las inspecciones también se han detectado posibles indicios relacionados con dos delitos contra los derechos de los trabajadores.
Tras la correspondiente coordinación entre cuerpos policiales, la Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación y de la instrucción de las diligencias pertinentes.
El detenido ha sido puesto a disposición judicial como presunto autor de delitos de tenencia ilícita de armas, contra la salud pública y falsedad documental.

