JUICIO AL EX DOCENTE DE AGUSTINOS

Habla la Guardia Civil: “Cuando vi las conversaciones con el profesor me di cuenta de que aquello no era normal”

Habla la Guardia Civil: “Cuando vi las conversaciones con el profesor me di cuenta de que aquello no era normal”
Uno de los peritos que ha testificado este miércoles
Uno de los peritos que ha testificado este miércoles
En los registros se hallaron "bastante archivos de pornografía, sobre todo masculina, y  fotos de menores, entre ellas una del menor que había puesto la denuncia"

Cuando el agente de la Guardia Civil encargado de la instrucción de las diligencias recibió la denuncia contra el ex docente de Agustinos por hasta seis delitos relacionados con menores, supo que “había algo que no encajaba” y decidió ir con pies de plomo y ser “muy garantista tanto con el profesor como con el alumno”.

“Había conversaciones de Whatsapp que no eran muy normales, alertaba de que había algo que no era normal”, ha explicado el agente en su declaración sobre las diligencias en el juicio que se sigue desde el lunes en la Audiencia Provincial. A la vista de la denuncia, el agente confiesa que, aunque todo era muy sospechoso, “no tenía claro si era una relación afectiva especial, sin ir más allá”. Pero el visionado de las imágenes y de las conversaciones hizo saltar las alarmas de muchos años de experiencia: “En las conversaciones se mencionaba terceras personas del mismo ámbito escolar y eso me llevó a pensar que estuviésemos hablado de más menores”.

“El ordenador de mesa fue el primero en el que se sentó el equipo técnico para ver si había algo para seguir ese registro, hasta ese momento andábamos en el limbo de la sospecha pero al acceder al ordenador se observaron varias imágenes de menores, más evidentes que las de la denuncia y en ese momento se procedió a la detención”.

Las sospechas iniciales tomaron forma de imágenes explicitas, algunas “muy evidentes”. Ya los primeros indicios permitían intuir algo extraño. “Por mi experiencia, no veo normal que se manden fotos desnudo o semidesnudo (a un profesor)”, reconoció el agente, pero el conjunto de lo encontrado en el móvil del hijo de la denunciante y en el registro domiciliario cruzaba todos los límites. “Las imágenes nada habituales, las conversaciones con referencias a terceros… Llevo muchos años de experiencia y sé la relación que se tiene con un profesor y eso no era normal”.

Si cada vez había menos dudas, estas desaparecieron del todo al analizar el iMac a fondo. En el ordenador de escritorio, instalado en una “salida de estar con escritorio y un sofá” se “hallaron bastante archivos de pornografía, sobre todo masculina, y el instructor encontró fotos de menores, entre ellas una del menor que había puesto la denuncia (…) y aparecía desnudo y mostrando los genitales”, explica otro de los agentes que colaboró en el registro del domicilio del acusado.

“La relación que tengo con el colegio (San Agustín) es genial, mi hija va allí, pero había muchas cosas que no nos cuadraban”, recuerda. Y todas sus sospechas se materializaron durante el registro del domicilio del acusado. “Tardó bastante en abrir pero no se tiró la puerta, quería hacer las cosas de forma tranquila”, recuerda el agente responsable del registro domiciliario. “Colaboró activamente y no puso ningún impedimento, de hecho estaba el padre por allí, y facilitó la clave del ordenador. Nos dejó hacer nuestro trabajo”.

La vista ha proseguido con la declaración del resto de agentes de la Guardia Civil que participaron en el registro domiciliario y que han respondido a multitud de dudas de la defensa sobre las garantías de la cadena de custodia.

En la agenda del día del juicio, faltan aún por desfilar por la sala de la Audiencia Provincial el resto de peritos, entre ellos psicólogos y trabajadores sociales.

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