Un vecino de Ceuta ha denunciado ante la Jefatura Superior de Policía una presunta negligencia médica que casi le cuesta la vida a su padre: un cardiópata de 69 años sufrió un grave episodio cardíaco y al que ignoraron porque "con esas pulsaciones no dan infartos"
Un hombre de Ceuta ha denunciado ante la Jefatura Superior de Policía una presunta negligencia médica que casi le cuesta la vida a su padre: un cardiópata de 69 años sufrió un grave episodio cardíaco y al que ignoraron en el servicio de Emergencias. Según ha relatado su hijo a este medio, el médico del 061 desestimó sus advertencias, colgó varias veces el teléfono y envió una ambulancia “sin medios básicos” para atender la urgencia, poniendo en riesgo la vida del paciente antes de que finalmente llegara al hospital, donde tuvo que ser ingresado en la Unidad de Ciudados Intensivos.
El denunciante relató que su padre lo llamó esa tarde, alrededor de las siete. Alarmado, acudió de inmediato al domicilio familiar. “Me lo encontré tirado en el sofá, con muchas sudoraciones, muchos mareos”, explicó. Ante el cuadro, que ya le resultaba familiar, llamó al 112, que derivó la llamada al 061, donde comenzó lo que ahora considera un “trato inaceptable y peligroso”.
“Qué vas a saber tú si eso es un infarto”
Según la denuncia presentada, el hombre comunicó al médico que su padre era cardiópata, que portaba un desfibrilador implantado (DAI) y que en ese momento tenía “las pulsaciones en 120, cuando su rango normal está entre 45 y 55”. El facultativo, simplemente le espetó que qué iba a saber él si eso era un infarto.
El hijo insistió: “Le va a dar un infarto, conozco a mi padre”, a lo que el médico, según su testimonio, contestó con frialdad: “Con esas pulsaciones no dan infartos”. Pese a sus súplicas, asegura que el doctor se limitó a prometer el envío de una ambulancia y colgó el teléfono.
“Le dije llorando que me mandara una ambulancia, que mi padre se estaba muriendo, y me colgó”, ha relatado todavía con cierto nerviosismo el denunciante, que volvió a llamar diez minutos después al comprobar que nadie llegaba. “El médico me dijo otra vez que ya me la había mandado, sin preguntarme cómo estaba mi padre, y volvió a colgarme”, añadió.
Una ambulancia “sin medios” para una urgencia cardíaca
La ambulancia llegó finalmente a las 19:20 horas. “Tuve que bajar a buscarla porque ni siquiera sabían dónde era la casa”, explicó el hijo, que denunció que se trataba de un vehículo de soporte vital básico, con dos técnicos sanitarios y sin equipamiento médico adecuado, "como si de un corte se tratase".
“Venían con las manos vacías, sin monitor, sin tensiómetro, sin oxígeno, sin electrocardiograma, como si fuera una tontería o un corte en la mano”, aseguró. Mientras se intentaba estabilizar al paciente, este sufrió una descarga del desfibrilador y cayó al suelo. Los técnicos contactaron de nuevo con el médico para pedir una Unidad Médica de Emergencias (UME) urgente.
“Oye, Fernando, necesito la UME ya para este señor”, le dijeron, según el testimonio de este vecino de Ceuta. Pero el facultativo, identificado únicamente por su nombre de pila, respondió: “No voy a mandarte nada. Buscaos la vida y traedlo ya”.
Doce taquicardias y dos descargas antes de llegar al hospital
El cardiópata fue trasladado al Hospital Universitario de Ceuta en una silla de ruedas, sin monitorización, sin oxígeno y sentado en el lateral de la ambulancia. Durante el trayecto sufrió una nueva descarga del DAI y doce episodios de taquicardia, según consta en los registros del dispositivo, que posteriormente fueron revisados por el personal sanitario.
“Gracias a esos dos técnicos, mi padre sigue vivo”, reconoció su hijo. A su llegada al hospital, el paciente fue ingresado de urgencia en la UCI, donde permaneció toda la noche. Al día siguiente fue trasladado a planta, donde continúa estable a la espera de nuevas pruebas cardíacas.
Una denuncia en la Policía y queja al INGESA
Tras el desagradable episodio el hijo del afectado acudió a la Jefatura Superior de Policía ya en la madrugada del domingo, una vez confirmado el ingreso de su padre, para interponer la denuncia formal por presunta negligencia médica.
Explicó además que, al intentar contactar de nuevo con el 061 para obtener los datos del médico y su número de colegiado, se los negaron. “Llamé y pedí hablar con el coordinador, pero me dijeron que no estaba y me pasaron con el mismo médico. Le pedí su nombre y número de colegiado y me contestó: ‘No te voy a dar ni mi número ni mi nombre. Si quieres algo, ve a denunciarme a donde quieras’”.
Además, anunció que presentaría una reclamación ante el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), del que depende el servicio de emergencias médicas en Ceuta.
“No quiero que le vuelva a pasar a nadie”
El denunciante, sin embargo, sostiene que desde el primer momento informó de la gravedad y de los antecedentes de su padre. “Comuniqué desde el principio que era cardiópata, que tenía un desfibrilador y que estaba sufriendo mareos y sudoración”, ha insistido sobre su buen hacer y los pasos dados durante el amargo rato en el que pensó que perdería a un ser querido.
“Gracias a Dios mi padre sigue vivo, pero no quiero que esto le vuelva a pasar a nadie más. Si llega a ser otra persona, quizá no habría tenido la misma suerte”, concluyó.