inmigración

Más de 150 inmigrantes intentan entrar en Ceuta en una noche caliente

Espigón del Tarajal.

Agentes españoles (Guardia Civil) y marroquíes han trabajado para frenar la llegada en tromba a través del espigón del Tarajal

Ha sido una noche dura para la Guardia Civil. Más de 150 personas, muchas de ellas menores de edad, han intentado cruzar a nado el espigón de la frontera del Tarajal, que separa Marruecos de Ceuta. Sin neopreno ni medios adecuados, se han lanzado al mar durante la madrugada tratando de alcanzar las costas caballas.

Agentes de ambos territorios han colaborado en su intercepción. La Gendarmería Real marroquí ha actuado durante la jornada de "intenso trabajo", según ha recogido Europa Press. El Servicio Marítimo del Instituto Armado, además de Salvamento Marítimo, han permanecido toda la noche en el agua localizando y recogiendo a los nadadores que se iban encontrando entre las olas.

Mientras tanto, voluntarios de la Cruz Roja han atendido a aquellos que lograban pisar la arena, la mayoría con cuadros de hipotermia.

Por su parte, la comandancia se ha resistido a cifrar de manera concreta el número de personas que han conseguido entrar en Ceuta y que actualmente se encuentran de camino a centros de menores o al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Aseguran que continúan con las labores de identificación y el proceso de filiación de los extranjeros, que corresponde a la Policía Nacional y que es de obligado cumplimiento para ingresar en las instalaciones referidas.

Distintos casos: Ingresos en el CETI, devoluciones en caliente y acogida

Los mayores de edad con nacionalidad marroquí son devueltos en caliente en virtud del acuerdo que ahora mismo rige entre España y el Reino Alauita. Los subsaharianos y argelinos, sin embargo, normalmente van a parar al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que viene de superar sus límites de aforo en pasadas fechas.

Los menores son otro gran inconveniente en términos de acogida. La Ciudad está obligada a hacerse cargo de ellos, a pesar de tener sus recursos saturados y se encuentra a la espera de que se apruebe una modificación de la Ley de Extranjería que obligue a otras comunidades a recibirlos, de forma que la carga se reparta.