Hassan aún tiene el susto en el cuerpo este domingo por la mañana. Han pasado apenas 12 horas desde que el sábado a última hora de la noche un encapuchado se le plantara en la tienda que regenta en Huerto Molino para intentar atracarle. No lo consiguió.
Hila el relato con cierto nerviosismo aún en el cuerpo y dos grapas que le brillan en la parte izquierda de su cabeza. En el tiempo que lleva abierto se ha ganado el cariño de la vecindad que desfila este domingo por la mañana para obligarle a reproducir el relato de lo sucedido una y otra vez y expresarle su solidaridad y ofrecimientos de ayuda. Es la tienda que está abierta a todas horas para las compras de emergencia.
Sobre las 21.15 horas de este sábado un hombre, delegado y encapuchado aprovechó que no había nadie ni en la tienda ni en la calle para plantarse ante él y encañonarle con una pistola. “Pero a ti ¿qué te pasa?”, dice Hassan que le dijo. Se llevó un culatazo en el pómulo que le ha dejado un moretón visible y cierta hinchazón.
Todo a punta a rencillas por lo fiado a algún cliente habitual por parte de Hassan porque no logró llevarse nada de la tienda. Ni dinero ni una bolsa de conguitos. Nada. Tras el primer rifirrafe, Hassan salió de detrás de su pequeño mostrador en el que gasta las horas y los días para encararse con el atracador. Ya fuera de la tienda se llevó otro golpe con la pistola, en este caso con el cañón. El que le ha dejado las dos grapas de recuerdo en la parte superior izquierda de su cabeza.
Y tampoco se arredró desde el suelo, donde el atracador armado amenazó con dispararle a las piernas. “Me pareció que no estaba armada”, explica para justificar su cierta temeridad al irse detrás de él.
Entonces, según su relato, el atracador sacó de su pecho un cuchillo de grandes dimensiones con el que intentó agredirle. Tampoco lo consiguió. Ahí acabó la historia. Hassan fue retrocediendo mientras esquivaba los cuchillazos y el atracador acabó por darse a la fuga.
La Policía Nacional ya tiene todos los datos de la denuncia y del atraco y espera las imágenes de las cámaras de seguridad con las que cuenta la tienda. Además, lo sucedido fuera de la tienda está grabado por el móvil de alguna persona que apareció en la calle en lo que duró el rifirrafe dentro de la tienda.
Una vez que sea identificado, la Policía Nacional dice que es cuestión de tiempo que den con el atracador. “Si es por deuda las cosas no se arreglan así, se arreglan hablando”, reclama este domingo Hassan visiblemente indignado con la situación vivida el sábado por la noche. “Pero ¿qué haces abierto, hombre? Cierra y tómate un día de descanso por lo menos”, le aconseja un vecino. “No. Tengo que trabajar, no sé hacer otra cosa y lo necesito”, le replica Hassan.
Hartazgo en el barrio
En los comentarios que van desgranando los vecinos al pasar a interesarse por su tendero se aprecia cierto hartazgo con el barrio. Hay relatos de incivismo rampante y creciente. Pero también sensación de abandono institucional. A menos de 50 metros de la tienda de Hassan la Ciudad Autónoma prepara la construcción de otro bloque de viviendas, un centenar hay previstas. En las últimas semanas, la famosa parcela ha sido objetos de trabajos previos: estudio arqueológico y geotécnico. Pero la promoción que forma parte del Plan de Vivienda aún no está en licitación.
Los baldeos antes de Trace y ahora de Servilimpce son escasos. En menos de dos minutos andando se está en la calle Real. Pero la zona no parece contar con el mismo nivel de intensidad de los servicios públicos que su inmediato entorno.
En la zona han proliferado sin compasión ni miramiento alguno ni tampoco inspección alguna municipal las construcciones fuera de ordenamiento y la Ciudad ha vuelto a incluir en su plan de inversiones el prometido vial de conexión entre Huerta Molino y la calle Real, que ya retiró una vez hace una década del citado plan. La situación la ilustran a la perfección los dos viales que hace ya más de dos lustros construyó la empresa que asumió la última edificación de la zona y que mueren hoy ante un muro ante el que se acumulan materiales de alguna obra privada de la zona y ante una parcela llena de maleza por la que se pasean habitualmente ratas y gallinas.
La última intervención del Ayuntamiento había sido adecentar una de las parcelas vacías que habitualmente se usan a modo de aparcamiento. Todo se limitó a pasar una pala para asentar la tierra, eliminar los baches y poner un quitamiedos en su lado norte, a pesar de que se adjudicaron dos contratos para eso, uno a una empresa privada y otro a Obimace.
En el Plan de Ordenación en la zona se proyectaron hace ya décadas dotaciones como un polideportivo, tampoco se le espera. Mientras ha pasado el tiempo la necesidad imperiosa de vivienda ha ido haciendo proliferar construcciones en alguna de las parcelas por las que tenían que pasar viales o levantarse esas dotaciones. Ahora todo será más complicado. Mientras eso sí, la zona sirvió de inspiración para la serie El Príncipe.
El intento de atraco a Hassan es sólo otro hecho más que contribuye a minar la moral de la vecindad un poco más.