El imperio ceutí de la droga de 'Amandis' y 'El Holandés' que inundó de hachís España y Europa
Relato de un año de tráfico de drogas desde Ceuta a toda España y Europa: Compra de agentes, ajustes de cuentas, incautaciones dolorosas y la caída de una macroorganización
Mustapha C.B, alias 'Amandis' -por la empresa eléctrica marroquí en la que trabajaba antes- y Abdelilah A., alias 'El Holandés' dirigían desde Ceuta y el país vecino un imperio de la droga. En su actividad cabían toneladas de hachís introducidas en lanchas, por narcotúneles y en camiones, también reuniones con narcos nacionales e internacionales para distribuir la droga; relaciones con agentes de la ley a los que sobornaban y amenazas a aquellos que osaban hablar sobre su organización.
La historia de esta organización se resume en casi 500 folios -a los que ha tenido acceso este medio- que dan cuenta de las pesquisas de la UDYCO hasta desmantelar el pasado fin de semana a la organización, con centro de acción en la ciudad autónoma, pero con ramificaciones en el resto de España y Europa.
Los principales actores del caso son los siguientes: Mustapha C.B ('Amandis'), Yassin S.H., Ángel A.F., Nallem A.A ('Friskas')., Sulayman D.M, Juan Manuel R.M ('Potito').; Roberto Carlos G.B.; José Luis M.D.; Mohamed E.D.; Hassan O.A.; Bilal B.; Marina M.N.; Arturas P.; Manuel V.M.; Mustapha S.; Abdelouahed A.B.; Kaddur A.H.; Abdellatif E.K.; Pablo G.F.; Driss E.M.; Nordi H.M.; Hanuar M.A.; Abdel lazis M.M.; Abdelilah A. ('El Holandés'); Jesús Nabil G.E.A ('Bene').; Rachid B.; Sergio Jesús M.C. ('Yeyo'); Salman A.M.; Zacarías M.M. y Yasin E.D.
Las líneas que siguen son un relato muy detallado de lo observado e investigado por los agentes durante más de un año hasta la explotación de la operación. Todo lo denotado responde a las consideraciones de los agentes y las acusaciones delictivas tienen la condición de presuntas.
Un incendio y un traslado, quebrados
La primera vigilancia data del 6 de febrero de 2025. 'Amandis' es visto en el exterior de una vivienda de Palacio Arcos Quebrados, allí observa vigilante junto a 'Friskas'. Al lugar llega Yamal A.A., quien de su coche saca tres bolsas del Mercadona de rafia, aparentemente muy pesadas y sale corriendo con ellas hacia el interior del domicilio para luego irse rápidamente sin ellas.
Sospechando que la organización acumula estupefacientes en el lugar, la Policía establece un operativo de vigilancia permanente, que continúa dando sus frutos en la jornada siguiente. De nuevo observan a 'Amandis', uno de los teóricos líderes de la red, haciendo batidas con una moto para controlar la zona. También en labores de control está 'Friskas'.
Al poco llegan dos coches, un Polo y un Q3, en los que van los hermanos Yassin E.D. y Mohamed E.D. Un hombre sin identificar carga en los vehículos las bolsas de rafia vistas el día previo y algunas más de naturaleza idéntica. Durante la maniobra, 'Amandis' siempre tiene a la vista la carretera de la Frontera y aparentemente da instrucciones a los hermanos.
Terminada la carga el supuesto cabecilla coge una moto y se pone delante del Q3 para hacerle de lanzadera, minimizando riesgo de caer en controles policiales. 'Friskas', por su parte, vigila el perímetro exterior de la finca.
Finalmente, los hermanos salen en los dos vehículos previamente mencionados y haciendo maniobras de distracción alcanzan un domicilio situado en calle Lugar Arcos Quebrados, sin que los agentes pudieran parar a los coches por la rapidez del movimiento.
Considerando que el piso, propiedad de 'Friskas', era un centro de almacenaje logístico de la trama, los agentes entran el 19 de febrero, encontrando 600 kilogramos de hachís.
El cuerpo también siguió la pista de quien en primer lugar apareció con las bolsas de rafia, Yamal A.A. Localizando su vehículo aparcado en una casa de la calle Este, donde deciden mantener observación fija, pudiendo ver al hombre introducir más bolsas, lo que evicencia que se dedica a hacer acopio de sustancia.
La desgracia -para el integrante de la organización- quiso que el 15 de abril se desatara un incendio en la cocina de la vivienda. Seis agentes de la Policía Local y uno de la nacional acudieron al lugar ante los gritos de auxilio desde el interior, incursionando por la puerta del garaje, que se encontraba abierta.
Al entrar en la segunda planta se dieron de bruces con un arcón de color blanco con tapa de cristal en el que aparenta haber numerosas placas de hachís. En una habitación colindante dan con un arsenal de bolsas de supermercado que desprenden un fuerte olor vegetal.
Los operativos trasladan la información de manera inmediata al jefe de la UDYCO de la Jefatura Superior de Ceuta, que pide mandamiento de entrada y registro al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción (el de guardia). A las 20.00 horas autoriza la operación, en el que los efectivos descubren una casa sembrada de decenas de bolsas cargadas de hachís en prácticamente todos los huecos del domicilio.
Al final las cuarenta bolsas encontradas dejan un saldo de 510 kilos de droga incautados. Una mercancía con un valor estimado de 3.483.420 euros que cuesta la detención a Asmae S., presente en el momento del registro.
Esa misma noche, el cuerpo policial se encuentra siguiendo a 'Amandis' en Estepona y posteriormente en Puerto Banús donde mantiene reuniones en un restaurante libanés y en un local de cachimbas con Sulayman D.M. -considerado un contacto logístico para la recepción y distribución de sustancia en la zona de Málaga- que va acompañado de Marina M.N.
Durante el encuentro, en el que aparentemente preparan algún tipo de operación de movimiento de estupefacientes, 'Amandis' enseña a sus acompañantes una noticia de prensa sobre el incendio que destapó el alijo de drogas en la vivienda de Yamal.A.A., que acaba siendo detenido el día 21 de mayo por la UDYCO.
La unidad policial capta esa misma jornada una conversación telefónica entre los hermanos E.D. y 'Bene'. El más joven de los familiares parece se disponía a ir a la playa cuando estos le dicen que están en casa -en la calle Arcos Quebrados- y le piden que vaya. De fondo de pueden escuchar las bolsas de plástico y la máquina de envasado que utilizan para embalar hachís antes de ser trasladado.
Concluyen la tarea el día 23, momento en el que los investigadores deciden iniciar vigilancia permanente del lugar, entendiendo que en la vivienda hay droga lista para su desplazamiento. Movimiento que se produce el 24 de mayo con los tres anteriormente mencionados como participantes y Radwan A.M. y Suafian A.M como protagonistas.
El traslado lo realizan en un motocarro Piaggio sin ITV ni seguro en vigor que conduce Radwan A.M. apoyado en casi todo momento por algunos de los otros implicados, que le hacen labores de escolta y vigilancia hasta una casa de Cabrerizas Altas, en la zona del Serrallo.
El vehículo que había llegado a Arcos Quebrados con la parte trasera destapada, sale con una lona azul bajo la que se ocultan numerosos bultos, luego descargados por Radwan A.M.; Sufian A.M. y Naufal A.E.O. Es este último quien en labores de vigía desde la azotea de la edificación detecta presencia policial, por lo que se disponen a tratar de sacar del lugar la sustancia al ser descubiertos.
Sin embargo, no disponen de tiempo y poco antes de las cinco y media de la tarde la Policía Nacional llama a su puerta. Allí encuentran 24 sacos blancos con 432 kilogramos de hachís y varias balanzas de precisión. Sufian A.M. dice que la droga, que se encuentra en los mismos sacos que descargó previamente Radwan A.M., es suya.
La operación concluye ya de noche, a las diez, con la detención de los tres presentes en el domicilio, en el que se halló el estupefaciente que presumiblemente los hermanos E.D. y 'Bene' habían envasado en jornadas previas en Arcos Quebrados.
Fruto de la sonorización de un vehículo de 'Amandis', los investigadores habían captado el día previo una conversación entre el teórico cabecilla y una mujer que saliendo de la Cañada Real de Marbella hablan en clave sobre un presunto movimiento de sustancia.
En esa grabación la acompañante del narco dice que no pudo comprar un perfume de 130 euros para una familiar porque a 'Amandis' no le queda dinero, solo 1.000 euros para Sulayman que les hizo la reserva de los billetes. Ella insiste en querer comprar algo, pero él le dice que no, "que mañana no hay Cañada, que se tienen que levantar temprano y bajar directamente". Ella le pregunta que "si va a jugar un partido de fútbol".
Volviendo al 24 de mayo, tras la incautación, Yassin E.D. y 'Bene' dejan abandonado un vehículo -presumiblemente utilizado en el tráfico de drogas- en el parking de la aduana, no sin antes borrar las huellas de la llave y las manillas: "No se puede cerrar, pero que lo roben si quieren, el marrón para otros", conversan entre ellos.
Al día siguiente se suceden conversaciones interceptadas en vehículos de los hermanos. En una su madre reconoce que Yassin, el más joven, está involucrado en el asunto y destapa por primera vez al otro líder de la organización, a quien se supone financiador del hachís. El dueño de un obrador pastelero, 'El Holandés'. También apunta que cobran entre 4.000 y 5.000 euros diarios por guardar la mercancía.
El de edad más corta de los E.D. reconoce en una conversación telefónica con un amigo estar involucrado, dice que la policía les está investigando. "La ruina", exclama repetidamente, desvelando su idea de poner pies en polvorosa y dirigirse a Marruecos junto a su hermano y a 'Bene'. También muestra intención de huir al país vecino Dris D.M. tío de los hermanos, que en principio se encargaba de dirigir sus acciones.
'Amandis', el ideólogo de los narcotúneles, filtró los vídeos "del chivato"
Ajeno al seguimiento policial que acabaría por inacautar a la organización más de 400 kilos de sustancia en el Serrallo, 'Amandis' conversaba el 23 de mayo con un amigo, revelando en esa charla su vinculación personal con el narcotúnel encontrado el pasado año por la Guardia Civil en el Polígono del Tarajal.
"Resultó ser un chivato, hijo de puta, la ha liado por tadas partes", transmitió entonces a su interlocutor en referencia a Himad T.B., uno de los detenidos en la Operación hades que reveló la existencia y la ubicación del conducto por el que pasaban la droga desde Marruecos, dando entre ellos el nombre 'Amandis'. "Que se joda, chivato, fui yo quien lo expuse esos vídeos son míos", apuntó él en referencia a las grabaciones de la declaración del detenido en la Audiencia Nacional que corrieron por Whatsapp.
Ambos se ensañan con Himad T.B. dando a entender que le espera un destino funesto como venganza por su confesión: "Vendió a todos" o "pedazo de basura", se cuentan entre las lindezas dedicadas por los dos hombres a su ex compañero de faena. “Había un camino donde todo el mundo está comiendo y vienes tú y rompes esto (...) Hizo daño a esos agentes de la autoridad”, concluye 'Amandis', en referencia a los guardias civiles que presuntamente permitían el paso de droga por el Puerto de Ceuta a cambio de sobornos.
El resentimiento del líder de la organización con quien considera un "chivato" queda aún más de manifiesto en una nueva sonorización del 16 de junio, en la que nuevamente amenaza la integridad física de Himad T.B. y en la que reconoce haber detonado el narcotúnel antes de que lo encontrara la Guardia Civil: "Mucho antes", especifíca, asegurando que se había olido algo "anormal".
Las toneladas de Almería
La actividad de la organización no se detiene y a mediados de julio las conversaciones captadas por la UDYCO involucran a 'Amandis' en la compra de pisos que funcionen como guarderías de droga tras sufrir las tres grandes intercepciones de hachís anteriormente citadas.
El narco es consciente de la investigación en marcha tras el golpe en el Serrallo: “Nosotros tenemos una nueva investigación, cuando ocurre esto y no vas a prisión y saben que fuiste tu, te inician una nueva investigación", le cuenta a un compañero de fatigas, que le insta a "no aparecer" durante un tiempo: "Nada, el nombre, es muy conocido", replica a la vista de que su condición de traficante es ampliamente conocida.
Esta conciencia del riesgo no evita que el 15 de junio, el micrófono ubicado en el vehículo del coche del cabecilla capte una llamada en la que 'Amandis' menciona entre 2.300 y 2.400 kilos de sustancia, que divididos en 33 fardos entrarían en camión el día 16 de junuio por Nador, localidad marroquí en la frontera con Melilla, al anochecer.
Al día siguiente la cantidad de estupefaciente se multiplica: "Y si te digo que podemos llegar hasta doce (toneladas)", le dice al teléfono una persona sin identificar al líder de la red. Un pase del que claramente participa el otro patrón del grupo, 'El Holandés', que comenta preocupado con 'Amandis' la llegada del camión al puerto de la población marroquí, en el que debe embarcar hacia Almería haciendo uso del ferry.
“Llámales por si esta todavía en el campo, diles que paren, diles que la dejen ahí”, comenta el dueño de la pastelería, preocupado por una aprehensión ese mismo día en Tánger. 'Amandis' le tranquiliza y todo sigue adelante.
La Policía Nacional avisa al Juzgado de un ingente cargamento de Hachís que llegará a Almería procedente de Nador, embarcando el 18 de junio y saliendo del puerto andaluz en la jornada siguiente con un Volkswagen de matrícula francesa haciéndole de lanzadera. Todo ante la atenta mirada de los investigadores
En paralelo, 'Amandis' y 'El Holandés', lejos de donde sucede el ilícito penal, hablan por teléfono revelando la complicada logística de distribuir tantos kilos de sustancia, desvelando que irá a parar a distintos puntos de España y del continente europeo. También evidencian durante la conversación que el encargado de supervisar el traslado es uno de los hombres de confianza de 'Amandis' en Andalucía, Yassin S.H.
El camión para en varias ocasiones en polígonos y gasolineras y siempre permanece escoltado por varios vehículos. Finalmente, al llegar a su nave de destino, dos personas -Miguel.M.R y Soufian B.D.- que permanecen en un Ford entregan algo al conductor antes de que este deje el vehículo en el hueco correspondiente.
La Policía Nacional irrumpe en la nave y el conductor trata de huir sin éxito, permaneciendo retenidos en la instalación industrial Hamid E.H., Nordin A. y Marzoug A. Al abrir el remolque en su presencia, los agentes encuentran varios palés de sandías e incontables fardos. Junto a ellos sacos de lo que parecen patatas, que, sin embargo, resultan ser de plástico pintado y estar rellenas de hachís.
Al final todo suma 15 kilos de hachís, de los que -según una llamada de 'Amandis' a otro colaborador no investigado en esta causa- catorce pertenecían a la organización ceutí, que se mostraba muy confiada en que todo saldría bien antes de conocer la incautación. Especialmente por tener, como dice el cabecilla, sobornadas a las autoridades policiales encargadas del control fiscal en ambos países
La tranquilidad dura poco en el negocio. "Cagado en los pantalones", espeta 'Amandis' al teléfono con otra persona tras enterarse de que algo había salido mal. Especula con que los encargados del transporte no hubieran dado a tiempo el dinero a la Guardia Civil que debía hacer la vista gorda.
Durante la madrugada del día 20 de junio las conversaciones se suceden, intentan descubrir qué les ha delatado y evitar represalias de otras mafias. Para ello 'Amandis' acude a un guardia civil retirado con el que mantiene relación desde hace años y que ahora actúa incluso como socio propietario de mercancía, el ceutí Ángel A.F. A él le pide que indague a través de sus conocidos de la Benemérita en Almería.
El interlocutor del cabecilla niega que no hayan pagado a la Guardia Civil: "Solo les han llegado 50.000", responde el líder de la organización, mientras su compañero le asegura que el problema fue que tenían la nave vigilada porque dos personas guardaban en ella petacas de gasolina para las narcolanchas.
La paranoia va en aumento en los siguientes días, en los que reiteradamente dan vueltas a si los sobornos se ejecutaron o no, opción que descartan finalmente al descubrir que la aprehensión fue practicada por la Policía Nacional y no por el Instituto Armado. También discuten las enorme pérdidas que se van encadenando.
El fanático de las armas que usaba a su familia para pasar droga por la frontera
El 23 de julio se produce una nueva intercepción de droga en el paso fronterizo del Tarajal. La mercancía, 187 kilos de hachís, iba a bordo de un Honda Accord conducido por Ramia C.B. Vehículo que fue vendido al investigado -y asociado como posible colaborador de la organización de 'Amandis' y 'El Holandés'- Mustapha. S. el 26 de junio y transferido apenas cuatro días después a la conductora detenida
Consta que el hombre viajó en ferry a Algeciras y regresó con el citado coche cuando este ya estaba a nombre de la mujer. Asimismo, del análisis del teléfono móvil incautado a la arrestada se desprende que Mustapha.S. viajó con otro hombre en avión de Tetuán a Madrid para adquirir el coche, que luego llevaría a Fuengirola para practicarle modificaciones orientadas a poder ocultar estupefacientes en su interior.
Ya el seis de julio, Ramia C.B. pasó a Castillejos con el vehículo, recibiendo por teléfono constantes instrucciones de Kaddur.A.H., alias 'Habibo'. La idea, que alguien recogiera el coche y lo cargara para introducirlo posteriormente de vuelta en Ceuta. Por esta primera incursión en Marruecos la mujer habría recibido 1.000 euros.
Todo está dispuesto para que cuando reciban la orden se produzca el pase, en el que participará como copiloto Insaf E.H., esposa de 'Habibo', un gran fanático de las armas -se encontraron fotos en las que las empuña junto a su hijo menor de edad, apuntándose incluso a la cabeza- y aficionado a usar a sus familiares -madre, hijo y sobrino- para intentar introducir hachís por la frontera. En repetidas ocasiones con nefastos resultados.
No fue distinto el 23 de julio. Ese día Ramia C.B. sale hacia Río Martín, donde debe coger el coche cargado. Sin embargo, por algún problema logístico la operación se va retrasando mientras ella pasea por la localidad y saca fotos que envía puntualmente a 'Habibo'.
Finalmente el intento se produce y fracasa. Sin embargo, el contenido del móvil de la mujer desvela que tiempo atrás había conseguido atravesar el Tarajal con un coche cargado que había sido visto aparcado alrededor de la casa de 'Habibo' en días previos.
El ominipresente "chivato"
Además del afán por mover hachís de cualquier manera posible, si algo era constante en la organización era el odio a Himad T.B. por contar a las autoridades la existencia del primer narcontúnel. 'Amandis' lo tenía enfilado y volvió a fantasear con la posibilidad de vengarse en una conversación grabada el 2 de agosto.
"Escúchame, yo le metía mercancía y al final nos vendió (...) el túnel era mío, no suyo", insiste a su interlocutor, asegurando que cerrar el conducto le ha causado graves problemas y pérdidas económicas. Discute con él si la Guardia Civil encontró el conducto antes de arrestar al transportista o no: "Primero lo arrestaron y luego encontraron el túnel. Yo soy el dueño del asunto, el expediente tiene siete mil folios, la investigación comenzó con el número uno: Mustapha C.B.", apostilla, antes de proseguir en la misma línea.
"Sí, la investigación empezó conmigo, el capo de la mafia es fulano (se refiere a sí mismo), 'vamos a seguir a ese tío' y empezaron a arrestar a mi gente. Cuando lo arrestaron por sus camiones les dijo 'soltadme y os doy otro asunto, más importante que este', entiendes, me ha vendido. Yo le daba de comer y me ha vendido", señala dejando de relieve su enfado y asegurando de nuevo que fue el quien filtró los vídeos de su declaración.
"Yo le metía mercancía para evitar que cause problemas, te hablo de toneladas (...) Me han ayudado gente poderosa, he pagado mucho dinero, pero mucho dinero (...)le voy a hacer una trampa aquí, dile que salga, no puede. (...) Escúchame, es cuestión de tiempo, te juro que voy a tumbarlo, me ha causado muchos problemas (...) Aquí me han llevado a cuatro personas, he estado pagando por ellos para sacarlos, me falta el dueño de la casa (...) Entre tú y yo, ese chico no va a vivir mucho más, no soy solo yo", expresa amenazante el narco, que incluso reconoce haber pagado a los abogados para que le pasaran los vídeos de Himad T.B: "Yo compré ese video a los abogados y lo publiqué para delatarlo. Yo mismo llevé su expediente a la PJ (Policía Judicial) y a la DST (Dirección de Supervisión del Territorio) (...) Gracias a mi empezaron a investigarle (...)", zanja.
La alianza con 'Potito'
Tras los intentos fallidos por vía terrestre, la organización busca afianzar relaciones con contactos al otro lado del Estrecho que puedan ayudar en los traslados de mercancía desde Marruecos hasta la Península. Ahí entra 'Potito', un conocido criminal con amplios antecedentes a quien 'Amandis' va a ver a su casa en la Línea de la Concepción el día diez de agosto, en compañía de Yassin S.H.
La jornada siguiente el cabecilla y su compañero de visita ya hablan de una goma de la que dispondrán para dos o tres trabajos. Le pide además que le ponga un nombre, en concreto su apodo, 'Amandis', por la compañía de la luz marroquí en la que Mustapha C.B. trabajó años atrás.
Los investigadores vinculan este nuevo modus operandi con la reunión mantenida con 'Potito' de la que sale la idea de recurrir a las narcolanchas como método de entrada de una importante cantidad de hachís de la que 'Amandis' dispone en las proximidades de Casablanca.
Por ello el líder de la organización contacta con su subordinado -que hace de intermediario con 'Potito'- a fin de que le de aviso cuando estén listos para llevar la carga: "Avísame dos días antes", pide en relación con una operación que se demoraría un tiempo por la complejidad de disponer de embarcación, gasolina y espacio para una ingente cantidad de droga.
El 19 de agosto se orquesta una segunda reunión con 'Potito' en la Península para acabar de perfilar su relación laboral ilícita, momento que 'Amandis' empleará para incrementar aún más su red de contactos.
La vía gallega
El 20 de agosto, el cabecilla cruza el Estrecho junto a Yassin S.H. y juntos se dirigen a un domicilio de San Roque propiedad de 'Potito'. Tras una hora de encuentro los visitantes se desplazan a un local de Algeciras donde simplemente envían mensajes de teléfono, mismo pasatiempo que ejecutan seguidamente en el paseo de la playa de Getares, para luego volver hacia San Roque, deteniéndose en un bar de deportes.
Allí se reúnen con tres varones, Adrian. O.M., Dris E. M y Pablo G.M. Es con este último con quien más conversa 'Amandis' y quien le dice: "Tengo caballos grandes”, a lo que el cabecilla contesta ofreciéndole contactos. Estos tres hombre venidos de Pontevedra constituyen una nueva oportunidad para que el núcleo de narcotráfico ceutí siga expandiéndose por la Península.
La UDYCO pasa a seguir al trío que al día siguiente es fotografiado en una reunión en el restaurante de un chef Michelín en Marbella con Nordi H.H., contacto que creen 'Amandis' facilita a los gallegos.
¡A las narcolanchas!
La secuencia de conversaciones intervenidas entre finales de agosto y finales de septiembre dibuja con nitidez la estructura, los roles y la operativa de una organización dedicada al tráfico de hachís a gran escala entre Marruecos y la península. Las comunicaciones, sostenidas de forma casi ininterrumpida entre sus principales integrantes, permiten seguir el recorrido de la sustancia desde su acopio en territorio marroquí hasta su distribución en distintos puntos de España, con especial protagonismo del eje Campo de Gibraltar–Sevilla.
El 25 de agosto aparece una de las piezas clave del entramado: la relación entre 'Amandis' y el ex guardia civil Ángel A.F. La conversación entre ambos no deja margen para interpretaciones ambiguas. El antiguo agente reconoce disponer de diez “cajas” de sustancia, que sitúa en una horquilla de precio de entre 1.400 y 1.450 euros en función de la cantidad adquirida. Hablan con naturalidad de la calidad del hachís —“que no esté negra”— y de la disponibilidad inmediata del producto. La mercancía, según se desprende, permanece almacenada a la espera de salida.
El intercambio va más allá de una simple compraventa. Ángel A.F. plantea al cabecilla de la trama la introducción de una partida mucho mayor, 35 unidades que mantiene en Castillejos, evidenciando que depende de la red logística de su interlocutor para cruzar la droga al territorio peninsular. 'Amandis', por su parte, no solo asume ese papel, sino que ofrece contactos para dar salida a la mercancía en Galicia y menciona la disponibilidad de medios marítimos —gomas con cuatro motores— operados por “gente de La Línea” que trabaja con él.
Esa referencia enlaza con otra reunión previa, celebrada días antes en Campamento, en el entorno de 'Potito', figura central en el transporte marítimo. A partir de ese momento, las conversaciones muestran una estructura perfectamente engranada: proveedores en Marruecos, intermediarios que coordinan, transportistas en embarcaciones de alta velocidad y receptores en distintos puntos de la península.
Durante esa misma jornada del 25 de agosto, 'Amandis' mantiene contactos con otros interlocutores. Con un tal Imad explora incluso rutas internacionales, llegando a mencionar la posibilidad de establecer conexiones con Libia a través del mar y utilizando España como punto intermedio.
El mismo día aparece otro actor relevante, identificado como un ciudadano de origen ruso, Arturas P. que se encuentra en Tarifa y cuya llegada se retrasa. Los investigadores lo sitúan como financiador de operaciones de 'Amandis'. La conversación posterior con Ángel A.F. refuerza la magnitud del negocio: hablan de 15 cajas, equivalentes a entre 450 y 600 kilos, una cantidad que el ex agente asegura poder cubrir sin dificultad.
A comienzos de septiembre la actividad se intensifica. El día 4, el capo ordena a un colaborador recoger la droga del ex guardia civil —identificada como “Código 15”— y la instrucción es clara: aprovechar la ruta por montaña y trasladar la mercancía de inmediato. Ya menciona tener una embarcación en el mar preparada para operar.
Dos días después, el 6 de septiembre, las conversaciones con 'Potito' y Yassín S.H. revelan la presión operativa sobre los transportistas. Hablan de múltiples gomas preparadas para “comer”, es decir, cargar droga esa misma jornada. La decisión de adelantar o retrasar la operación depende de factores como la presencia policial, la disponibilidad de embarcaciones y la competencia de otras redes que pretenden mover mercancía al mismo tiempo.
El 16 y 17 de septiembre la planificación alcanza su punto crítico. Desde Marruecos, 'Amandis' coordina la disponibilidad de hasta cuatro toneladas de hachís almacenadas en Casablanca, mientras los transportistas permanecen en el mar a la espera de instrucciones. La imagen que se desprende es la de varias embarcaciones situadas a unos 30 kilómetros de la costa, con tripulaciones que dependen de suministros constantes de combustible y víveres.
El propio cabecilla cuantifica el coste de mantener esa infraestructura: reconoce haber enviado 40.000 euros para abastecer a los hombres en el agua y anticipa nuevas pérdidas si la operación no se ejecuta con rapidez. El tiempo juega en contra y cada día de espera incrementa el gasto.
El 19 de septiembre se activa finalmente el dispositivo de carga. Las comunicaciones entre 'Amandis', Yassin S.H. y 'Potito' detallan con precisión la aproximación de las embarcaciones al punto de encuentro frente a Casablanca. Se intercambian coordenadas, horarios y señales luminosas para efectuar el transvase durante la noche.
La operación, sin embargo, no se desarrolla según lo previsto. Aunque inicialmente se habla de 147 fardos disponibles dentro de un total de cinco toneladas, la embarcación receptora solo puede cargar una parte. El primer balance se queda en 66 paquetes, tras un intento fallido de completar la entrega. La limitación de espacio y las condiciones en el mar obligan a posponer el resto para un segundo viaje.
Aun así, la organización mantiene el plan. Los transportistas permanecen en el agua, reciben más combustible y esperan nuevas instrucciones para completar la carga. Las conversaciones reflejan constantes ajustes: cuánto cabe en cada embarcación, cuánto compensa cada viaje y cómo repartir la mercancía entre los distintos socios.
El 22 de septiembre se decide la entrada en territorio español. 'Potito' comunica que la descarga se realizará al día siguiente, previsiblemente a través de la desembocadura del Guadalquivir, una ruta habitual para introducir grandes cantidades de droga en el interior. La logística incluye no solo el transporte marítimo, sino también el almacenamiento en “guarderías” y la posterior distribución por carretera.
Dos días después, el 24 de septiembre, se ultiman los detalles. Hablan de introducir la carga “por el río” aprovechando información sobre la menor presencia de vigilancia. También coordinan el suministro de gasolina para asegurar que las embarcaciones puedan completar el trayecto.
La tensión aumenta en las horas previas. 'Amandis' reconoce que no dormirá esa noche por la responsabilidad de la operación. Repasan cifras, costes de almacenaje y beneficios esperados. El negocio se mide en cientos de miles de euros y cada error puede comprometer tanto la mercancía como la red.
El 27 de septiembre se produce el salto definitivo a la fase de distribución. Yassin S.H. actúa como enlace entre los distintos niveles: coordina la entrega de fardos almacenados por 'Potito', organiza pagos mediante el sistema hawala y gestiona simultáneamente otros transportes de droga.
Ese mismo día, la Policía establece dispositivos de vigilancia tanto en la zona de Málaga como en Coria del Río, donde se espera una entrega relevante. Los movimientos de los vehículos coinciden con las conversaciones intervenidas: un Volkswagen azul y un Citroën gris circulan en caravana, con medidas de contravigilancia y apoyo de vigilantes en distintos puntos.
La intervención se produce finalmente en la A-4, a la altura de Écija. El Volkswagen transporta 650 kilos de hachís ocultos bajo mantas. El conductor, identificado como Morad N., es detenido en el acto. La cantidad incautada encaja con las cifras manejadas por la organización en las horas previas.
Las conversaciones posteriores confirman la conexión directa entre esa aprehensión y la red investigada. Yassin S.H. informa al 'Holandés' -el otro líder de la trama- de que la entrega ya se ha realizado a “Morad”, y ambos hablan de un total cercano a los 700 kilos, diferenciando incluso fardos por marcas de color.
Lejos de detener la actividad, la organización continúa ajustando cuentas, repartiendo pérdidas y preparando nuevas entregas. También aflora el malestar por la calidad de parte de la mercancía y por la menor cantidad transportada respecto a lo previsto inicialmente.
En paralelo, aparecen referencias a pagos de hasta 120.000 euros a miembros de fuerzas de seguridad, descritos como “los de las gorras”, a cambio de facilitar el paso de la droga. La conversación refleja la percepción de contar con cobertura suficiente para operar, aunque la detención en carretera evidencia que esa seguridad no es absoluta.
En los días siguientes, los implicados discuten nuevas rutas, precios de transporte y futuros envíos. Hablan de trasladar mercancía a Valencia, Madrid o incluso Barcelona, ajustando tarifas según la distancia. También mencionan la disponibilidad de varias embarcaciones de alta velocidad, lo que apunta a una capacidad operativa sostenida en el tiempo.
Un nuevo túnel
A comienzos de octubre los narcos introducen un nuevo elemento en la operativa de la organización: la construcción de una infraestructura subterránea para garantizar la entrada de hachís en Ceuta. El 7 de octubre, un diálogo entre 'Amandis' y un interlocutor identificado como 'Hichu' sitúa a los investigadores ante un escenario ya conocido, pero que vuelve a cobrar protagonismo tras el hallazgo meses antes de un narcotúnel en el polígono del Tarajal.
El intercambio arranca con una advertencia que delimita el contexto físico de la actuación. Hichu explica que la gendarmería marroquí patrulla de forma diaria un camino cercano a “nuestro sitio” -el lugar donde tienen escondida la droga-, con controles establecidos en una barrera próxima a la zona. La preocupación no es menor: la presencia constante de agentes compromete la discreción necesaria para operar en un punto que, por la descripción, se ubica en el entorno inmediato de la frontera entre Marruecos y Ceuta.
En ese mismo tramo de conversación, el interlocutor deja claro que dispone de un enclave propio en ese lugar. 'Amandis' concreta la ubicación al preguntar si se trata de un punto cercano a una casa, extremo que Hichu confirma. Añade que los agentes marroquíes realizan relevos en ese mismo lugar al detectar tránsito de personas, lo que refuerza la idea de que la actividad en la zona ya ha despertado cierta atención. Aun así, el interlocutor se muestra dispuesto a asumir la responsabilidad si se logra retirar esa presión policial y solicita la presencia de una persona concreta, 'Mumen', como parte necesaria del proyecto.
“Nos hace falta madera”. La mención no aparece aislada, sino en el contexto de una conversación sobre un espacio físico en construcción. La combinación de ambos factores —la existencia de un punto fijo próximo a la frontera y la necesidad de materiales estructurales— conduce a los investigadores a interpretar que la organización está levantando un nuevo paso subterráneo.
La hipótesis no surge en vacío. A lo largo de la investigación se ha documentado la implicación directa de 'Amandis' en el túnel descubierto meses antes en el mismo entorno. De hecho, el propio investigado había reivindicado su control sobre aquella infraestructura en conversaciones anteriores, en las que afirmaba que el túnel era suyo y que había introducido toneladas de mercancía a través de él.
Dos días después, el 9 de octubre, una nueva conversación entre los dos líderes, 'Amandis' y 'El Holandés' amplía el contexto y confirma las sospechas. Ambos mencionan a Himad T.B., señalado como colaborador en la investigación que permitió descubrir el túnel anterior.
En ese mismo diálogo, los investigados evidencian su preocupación por una posible vigilancia policial activa. 'Amandis' menciona de forma expresa a un inspector de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de Ceuta, del que dice haber recibido avisos sobre su interés en la investigación. La conversación deriva hacia una valoración del agente, al que describen como alguien que no acepta sobornos y que se mantiene al margen de cualquier intento de corrupción.
Esa afirmación no es menor si se pone en relación con otras comunicaciones en las que los miembros de la organización hablaban abiertamente de pagos a agentes para facilitar el paso de la droga. Aquí, en cambio, reconocen la existencia de un mando policial que no entra en esa dinámica, lo que incrementa la percepción de riesgo.
El núcleo de la conversación, sin embargo, vuelve a situarse en la planificación de una nueva vía de entrada. 'Amandis' pregunta a al 'Holandés' por contactos comunes y deja claro que en esta ocasión ha decidido no implicar a determinados colaboradores habituales. El dueño de la pastelería confirma que ha tanteado a uno de esos camaradas sobre la posibilidad de “hacer otro”, en referencia a un nuevo túnel.
A partir de ahí, la conversación gira en torno a la necesidad de asegurar una vía estable de entrada. 'El Holandés' lo expresa de forma directa al señalar que, si consiguen esa “entrada”, el beneficio económico será considerable.
El reparto de funciones también queda definido. 'Amandis' aparece como el responsable de materializar esa infraestructura, mientras que 'El Holandés' asume el papel de gestionar la salida de la mercancía una vez en territorio español. “Tú haces la tuya, yo hago la mía”, resume, en una frase que delimita las responsabilidades dentro de la organización.
En conjunto, las conversaciones de esos días reflejan un cambio de enfoque en la estrategia de la organización. Sin abandonar las rutas marítimas, que siguen activas y generan importantes volúmenes de tráfico, los investigados buscan consolidar una alternativa terrestre que les permita introducir la sustancia de forma más discreta y continuada.
Susto en Benalmádena
Por el momento, en octubre, la actividad de la red se ve limitada al movimiento de droga en narcolanchas. Sin embargo, los problemas se acumulan en esa vertiente. Las conversaciones captadas por los investigadores sitúan a 'Amandis' y 'Potito' en contacto directo. El contenido de esa comunicación refleja una cadena de incidencias que afecta de lleno a la operativa del grupo. El transporte previsto no llega a ejecutarse en los términos acordados.
“El primer fallo ha sido de ellos, que no nos han cargado”, explica el traficante de La Línea, que detalla cómo la entrega desde Marruecos no se completa. A ese contratiempo se suma un segundo intento fallido, en el que la embarcación sufre un accidente en plena travesía. La versión que traslada a sus interlocutores apunta a un temporal que provoca la rotura de la bomba de achique, con el resultado de la embarcación anegada y los motores inutilizados bajo el agua. El transporte queda suspendido y la mercancía, a la espera.
La prioridad pasa a ser la custodia de la sustancia estupefaciente. 'Potito' insiste en la necesidad de buscar una guardería donde almacenar las cajas hasta poder reorganizar la logística. “Intenta dejar las cajas allí guardadas hermano para no moverlas”, le traslada a 'Amandis'.
El impacto económico de estos fallos queda también reflejado en la conversación. El propio 'Potito' cifra en más de un millón de euros los gastos acumulados entre combustible, embarcaciones, reparaciones y personal. A pesar de ello, confirma que han conseguido mover al menos 66 cajas.
En paralelo, 'Amandis' mantiene contacto con 'El Holandés' y ambos comentan otros movimientos de mercancía, incluyendo partidas en Portugal y envíos procedentes de Países Bajos. Las conversaciones dejan entrever un flujo constante de hachís que se distribuye a distintos puntos de Europa, con especial atención a mercados como Holanda. Al mismo tiempo, reconocen que la vía marítima atraviesa un momento complicado, lo que amplifica la necesidad de diversificar rutas.
Ese mismo planteamiento aparece de nuevo el 8 de noviembre, cuando 'Amandis' contacta con Hassan O.A. La conversación gira en torno a la construcción de un nuevo túnel entre Marruecos y Ceuta. 'Amandis' precisa que faltan unos 40 metros para completar la infraestructura en la parte correspondiente a territorio español. La obra se encuentra en una fase avanzada y requiere mano de obra especializada para su culminación.
El cabecilla ofrece a Hassan O.A. la posibilidad de entrar de forma clandestina en Ceuta para trabajar durante aproximadamente un mes en esa construcción. Le asegura que se encargará de facilitarle el acceso y que contará con apoyo en la ciudad. En ese contexto menciona también a un “gauri”, un varón de origen español que participaría en los trabajos.
Durante la misma conversación aparece el nombre de Redouane, al que Mustapha sitúa en busca y captura en Marruecos por su implicación en el túnel anterior.
En días posteriores, 'Amandis' insiste en la preparación de la nueva vía subterránea. En una llamada con un interlocutor no identificado, asegura haber encontrado a una persona más adecuada que Mumen para ejecutar los trabajos, refiriéndose de nuevo a Hassan A.O., al que presenta como su tío. La conversación incluye una referencia concreta a la zona de Finca Berrocal, un enclave especialmente sensible de la frontera ceutí, lo que sitúa con mayor precisión el lugar donde se desarrollaría la infraestructura.
La necesidad de introducir a Hassan A.O. en territorio español se convierte en una prioridad operativa. 'Amandis' recurre al 'Holandés' para localizar a alguien que pueda facilitar el citado paso clandestino, lo que evidencia la dependencia de terceros para completar determinadas fases del plan.
Mientras tanto, la actividad económica del grupo continúa. El 17 de noviembre se documenta una entrega de dinero a través de una intermediaria Marina M.G.., utilizando un sistema de billete de seguridad. Días después, el 24 de noviembre, 'Amandis' informa a Yassin S.H. de que ha encontrado a una nueva persona para encargarse de los transportes, un nombre conocido del narcotráfico, con amplios antecedentes, de apodo 'Yeyo'.
La conversación concreta los detalles de un nuevo pase. Se habla de unas 40 cajas y de una salida prevista a la una de la madrugada, con coordinación telefónica en tiempo real. 'Amandis' también menciona que entregará 15 cajas de su parte a 'Potito' para saldar deudas pendientes derivadas de operaciones anteriores.
Al día siguiente, las comunicaciones se amplían a otros miembros del entramado. Yassin S.H. contacta con José Luis M.D. y con Roberto Carlos G.B., alias 'Pollo', ambos vinculados a 'Potito'. Las conversaciones reflejan tensiones internas y desconfianza entre los participantes, especialmente en torno a quién mantiene contacto directo con 'Amandis' y Yassin S.H.
En paralelo, se ultiman los detalles del transporte. Se habla de sellos que identifican la propiedad de cada paquete —marcas como “ONP”, “OSO” o “CNP”— y de la necesidad de controlar su distribución posterior. Este sistema permite a cada financiador reconocer su mercancía una vez introducida en España.
El 26 de noviembre, 'Amandis' comenta con un interlocutor la presión existente para introducir cargamentos en las lanchas. Se han colocado 54 paquetes, aunque desconocen algunos de los sellos que porta la droga. Las conversaciones posteriores evidencian conflictos por la asignación de esas marcas y la tentación de apropiarse de partidas ajenas.
A partir del 27 de noviembre, la atención se centra en un nuevo transporte terrestre. Yassin S.H. coordina con Bilal B. y otros colaboradores la recogida de la mercancía. Organizan un convoy con varios vehículos: uno en cabeza, otro como transporte principal y un tercero como escolta. La persona encargada de conducir la furgoneta es una mujer, cuya participación se gestiona con discreción y a la que retribuirán por el servicio.
Los preparativos incluyen el alquiler de un vehículo adecuado para cargar “80 sacos” y la planificación de rutas. Yassin S.H. insiste en la necesidad de extremar las precauciones y establece comunicación constante con 'Amandis' para recibir el “número” o código necesario para completar la entrega.
El 28 de noviembre, 'Amandis' distribuye la mercancía entre los distintos participantes. Habla de 52 paquetes, de los cuales al menos 18 son de su propiedad. Da instrucciones precisas sobre quién debe recoger cada parte y menciona la participación de Sulayman D.M. como financiador.
Ese mismo día, los investigadores activan un dispositivo de vigilancia ante la inminencia del transporte. Yassin S.H. es seguido desde Algeciras hasta Estepona, donde mantiene encuentros con otros implicados. En uno de ellos, Sulayman D.M. le entrega una bolsa de plástico blanca que posteriormente se confirmará contiene 54.000 euros destinados a financiar la operación.
El seguimiento permite documentar los movimientos previos al transporte. Yassin S.H. realiza maniobras de contravigilancia, cambia de rutas y mantiene una actitud de alerta constante. Tras reunirse con Sulayman D.H., continúa sus desplazamientos por la zona antes de regresar a su domicilio.
El 30 de noviembre se ejecuta el traslado. Tres vehículos parten en convoy desde la provincia de Málaga en dirección a Huelva. La furgoneta Mercedes Vito, conducida por la mujer, transporta la droga, mientras que los otros dos vehículos actúan como lanzadera y escolta.
El punto de carga se sitúa en una vivienda de Villablanca (Jaén). Allí, un tercer varón introduce la furgoneta en un garaje y se realiza la entrega. Tras aproximadamente media hora, los vehículos retoman la marcha en caravana.
El operativo policial se activa en la A-7, a la altura del túnel de Churriana. Agentes de la Policía Nacional interceptan la furgoneta y proceden a la identificación de la conductora. En el interior del vehículo localizan 12 fardos de hachís con un peso aproximado de 480 kilogramos. La mercancía alcanza un valor cercano a los 900.000 euros.
La intervención desencadena una cadena de llamadas entre los miembros de la organización. Yassin S.H. informa a 'Amandis' de la detención y habla de un posible chivatazo. La hipótesis se repite en conversaciones con Bilal B. y con Nallem A., en las que se especula sobre la existencia de un seguimiento policial o de una filtración desde el entorno de Huelva.
La tensión se mantiene durante horas. Yassin S.H. describe cómo varios vehículos policiales interceptaron la furgoneta y cómo intentaron averiguar su reacción. Expresa su temor a ser detenido y plantea desplazarse a Marruecos. También llega a cuestionar la actuación de algunos miembros del grupo, insinuando posibles traiciones.
En los días siguientes, las conversaciones giran en torno a las consecuencias de la aprehensión. Plantean estrategias para proteger a Bilal B., incluyendo la elaboración de un contrato ficticio de compraventa del vehículo a nombre de la conductora para evitar que la responsabilidad recaiga en su padre, a nombre de quien estaba el seguro del transporte. También estudian la contratación de un abogado y analizan las posibles vías por las que la policía pudo tener conocimiento del movimiento.
El 1 y 2 de diciembre, la preocupación por un posible seguimiento va remitiendo en algunos miembros, aunque otros, como Bilal B., mantienen la inquietud. 'El Holandés', por su parte, advierte a 'Amandis' de que la intervención no es un hecho aislado y que existe una investigación en curso.
Ambos comentan la presión policial y mencionan expresamente al responsable de la unidad antidroga en Ceuta. 'El Holandés' insiste en la necesidad de extremar las precauciones y plantea limitar las entradas de mercancía a una al mes a través del narcotúnel, con precios más elevados.
A pesar del golpe, la actividad continúa. El 10 de diciembre, 'Amandis' se desplaza a Casablanca para reunirse con proveedores y abordar las pérdidas. Reconoce que la mercancía fue entregada correctamente en origen y que la pérdida se produjo ya en territorio español, durante la fase de distribución.
En conversaciones posteriores, detalla que otras partidas sí han llegado a destino, incluyendo envíos a Italia. También aborda el pago pendiente a 'Potito', que finalmente se acuerda realizar mediante el sistema hawala, a través de un cambista.
Las comunicaciones de mediados de diciembre muestran a la organización intentando reorganizarse tras la intervención policial. Persisten las dudas sobre el origen del fallo, revisan los mecanismos de seguridad y mantienen contactos para retomar los transportes. A pesar de las pérdidas y la presión policial, la estructura sigue operativa y en contacto permanente entre sus distintos niveles.
Un túnel que despierta celos
El 19 de diciembre, 'El Holandés' comunica a 'Amandis' que terceros han logrado introducir en Ceuta una cantidad aproximada de 500 kilogramos de hachís. La información no pasa desapercibida, ya que apunta a la existencia de un túnel activo ajeno a la agrupación criminal.
En el desarrollo de la conversación, el dueño de la pastelería detalla que ha mantenido un encuentro con un individuo al que identifican como 'Hichu', nombre que ya había aparecido en otras comunicaciones vinculadas a la construcción de infraestructuras subterráneas. Según traslada, esta persona estaría detrás de un túnel operativo destinado al tráfico de droga desde Marruecos hacia Ceuta.
El relato de 'El Holandés' incluye una propuesta directa de ese tercero. 'Hichu' plantea la posibilidad de contactar con 'Amandis' para alcanzar algún tipo de acuerdo y trabajar conjuntamente. La intención queda recogida en las palabras que 'El Holandés' reproduce: "no le digas nada al otro porque yo me voy a sentar con este para llegar a un acuerdo para trabajar porque ya estamos cansados". La referencia apunta a un contexto de competencia previa o de conflictos entre grupos que operan en la misma zona.
A partir de ese momento, 'El Holandés' orienta la conversación hacia los términos en los que debería plantearse esa posible colaboración. Le indica a 'Amandis' cómo enfocar el acuerdo, proponiendo una fórmula sencilla: que ellos aporten la sustancia estupefaciente mientras utilizan la infraestructura ya construida por terceros. La expresión “yo os traigo la ropa. Vamos a ayudarnos” resume ese planteamiento, en el que la organización de 'Amandis' actuaría como proveedor de la mercancía.
Las manifestaciones recogidas permiten a los investigadores situar con mayor precisión las características de ese túnel. Se describe como una infraestructura subterránea que tendría su origen en una vivienda situada en Marruecos y su salida en la zona de “las naves”, una referencia que el análisis policial vincula con el polígono industrial del Tarajal. Se trata del mismo entorno en el que meses antes se localizó y desmanteló un narcotúnel de características similares.
La conversación entre ambos continúa con un intercambio que busca concretar la ubicación exacta de la salida. 'El Holandés' pregunta de forma insistente por el punto final dentro de Ceuta, a lo que 'Amandis' responde de manera reiterada que desemboca en las naves. La duda de su interlocutor no es menor, ya que recuerda que la intervención policial anterior afectó a varias instalaciones en esa zona, lo que implica un nivel elevado de vigilancia.
Pese a ello, 'Amandis' sostiene que esta nueva infraestructura se encuentra en un punto distinto. Asegura conocer su localización y señala que está “un poco lejos” de donde se encontraba el túnel anterior. La afirmación sugiere que quienes han desarrollado esta vía han buscado un emplazamiento alternativo dentro del mismo entorno industrial, posiblemente para evitar los puntos ya identificados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
El tono de la conversación cambia a medida que se aborda la implicación de terceros en una actividad que hasta ese momento la organización consideraba bajo su control. 'El Holandés' advierte del riesgo de que otros grupos operen de forma independiente utilizando este tipo de infraestructuras. “No va a ser que uno trabaje y otro no. Al final los problemas los tendrás tú”, le dice a 'Amandis', anticipando posibles conflictos derivados de esa situación.
'Amandis' asegura entonces que no permitirá que otros operen al margen de su control y llega a plantear medidas extremas para impedirlo. En ese contexto, menciona incluso la opción de delatar la actividad si no logra mantener el dominio sobre la vía de entrada.
El ex-guardia amigo del 'Messi del Hachís' que blanquaeba con lotería
Durante unos días la mirada de los investigadores se posa en el ex agente de la Guardia Civil Ángel A.F. vinculado a la red. En una charla mantenida ese mismo día con un conocido, el investigado relata con naturalidad un encuentro reciente con una figura de primer nivel dentro del narcotráfico en el entorno del Estrecho.
“¿Tú has visto el reloj que llevaba?”, comenta, introduciendo el tema con admiración y familiaridad. Su interlocutor no alcanza a identificar a qué se refiere, pero él mismo lo concreta: “el Patek Philippe que llevaba”. A partir de ahí, desarrolla un relato en el que detalla el elevado valor de la pieza, situándolo en torno a los 130.000 euros, y añade una anécdota que vincula directamente a su anfitrión con círculos de alto nivel económico y social.
Ángel A.F. explica que ese mismo individuo —al que identifica como Abdelah, en referencia a Abdellah El Haj Sadek El Menbri, alias 'El Messi del Hachís'— le habría mostrado fotografías en las que aparece junto a figuras conocidas, asegurando incluso haber regalado uno de esos relojes al fútbolista Sergio Ramos: “Se lo regalé y después me compré otro”, reproduce el ex agente, trasladando las palabras que le habría dirigido durante ese encuentro.
El relato continúa con una descripción del interior de la vivienda en la que se produjo la reunión. Ángel asegura que fue recibido en el domicilio del propio narco, donde le enseñaron distintas estancias y, en particular, una colección de relojes de alto valor. “Me enseñó el joyero que tenía allí… sacó ese y me dijo toma, este pa ti hermano”, explica, describiendo una escena en la que el ofrecimiento de objetos de lujo se presenta como un gesto habitual.
Dos días después, el 22 de diciembre, el investigado vuelve a aparecer en otra sonorización, en esta ocasión acompañado por dos varones. Los tres se encuentran en el interior de un vehículo realizando recuentos de importantes cantidades de dinero en efectivo. El destino de esos fondos queda definido durante la propia conversación: la compra de décimos premiados del sorteo extraordinario de Navidad.
Durante el intercambio, los implicados mencionan a distintas personas que estarían dispuestas a vender sus boletos premiados. “A seis mil seiscientos cada uno, y le voy a ganar yo a doscientos euros”, comenta uno de ellos, detallando el margen que obtendrían en la operación.
El uso de décimos premiados como mecanismo para dar apariencia legal a dinero de origen ilícito es una práctica conocida en el ámbito del blanqueo de capitales. La conversación muestra cómo los investigados no solo disponen de liquidez suficiente para adquirirlos en volumen, sino que además organizan la operación de forma estructurada, estableciendo precios y márgenes de beneficio.
La secuencia continúa el 23 de diciembre, cuando Ángel A.F. mantiene un encuentro con otro varón. Durante esa reunión se documenta la entrega de 6.000 euros en efectivo, una cantidad que coincide con el importe aproximado del premio de un décimo de la lotería de Navidad.
Matar al "chivato"
El 18 de enero de 2026 el nombre de Himad T.B. vuelve a aparecer entre las preocupaciones inmediatas de la organización. Los investigadores captan un diálogo entre Yasin S.H. y Hanuar M.A., alias 'Grana', con quien ya había mantenido contactos previos relacionados con el transporte de sustancia estupefaciente. En esta ocasión, el contenido de la conversación se aparta de las dinámicas habituales de narcotráfico, girando en torno a la posibilidad de llevar a cabo una acción violenta contra la persona que delató la existencia del primer narcotúnel.
Durante el intercambio, es Yasin S.H. quien introduce el asunto, preguntando a 'Grana' si dispone de “soldados en tierra”. A continuación, alude directamente a la existencia de “una misión”, especificando que se trataría de actuar contra “un chivato”, identificando expresamente a Himad T.B. como objetivo, al que describe como la persona que “salió en la televisión hablando”.
En el transcurso de la conversación, Yasin S.H. deja entrever que existiría un tercero dispuesto a financiar la acción, indicando que “pagan para quemarlo”, en referencia a la ejecución del acto violento. En este punto, 'Grana' muestra interés en conocer la identidad del objetivo y las condiciones de la operación, adoptando una actitud pragmática centrada en los medios disponibles y la contraprestación económica.
Seguidamente, manifiesta contar con un grupo de individuos a su disposición, a los que denomina “soldados de los tiempos de los tiros”, afirmando disponer de hasta diez personas que podrían ejecutar el encargo a cambio de una remuneración. En este sentido, precisa que lo necesario para avanzar sería concretar la cantidad económica a percibir, dejando claro que el pago debe asegurarse previamente con el fin de retribuir a los ejecutores materiales de la acción.
La conversación evoluciona hacia la necesidad de fijar los términos del acuerdo, señalando Yasin S.H. que debe “hablarlo con el hombre”, en alusión a la persona que estaría detrás de la financiación. Por su parte, 'Grana' insiste en la discreción del asunto, advirtiendo de los riesgos asociados a su difusión.
A la vista del contenido de las conversaciones y del contexto general de la investigación, los agentes consideran que la figura del financiador se correspondería con 'Amandis', quien ya ha sido identificado en otras ocasiones como el encargado de dirigir y sufragar distintas operaciones dentro de la organización.
El fin llega con los gallegos
El 5 de febrero de 2026, una nueva conversación intervenida por los investigadores permite perfilar con mayor precisión la extensión territorial de la organización, evidenciando su conexión con el norte peninsular a través del investigado Pablo G.F.. En el transcurso de dicha comunicación, este mantiene un intercambio con otro varón en el que ambos realizan cálculos relativos a cantidades de sustancia estupefaciente, mencionando de forma expresa términos como “Dry”, habitual para referirse al hachís, y “blanca”, en alusión a la cocaína.
Durante la conversación, detallan cifras concretas asociadas a partidas de droga, así como cantidades económicas vinculadas a su distribución, quedando reflejado cómo Pablo G.F. actúa como proveedor de grandes volúmenes destinados al norte de España. Las referencias a pagos ya realizados y a deudas pendientes permiten a los agentes interpretar que se trata de una relación comercial consolidada dentro del tráfico de estupefacientes, en la que este narco ocupa una posición relevante como suministrador.
En ese mismo intercambio, se introduce la previsión de un desplazamiento desde el norte hacia el sur peninsular. El interlocutor, con acento andaluz, pregunta por la llegada de Pablo G.F., quien responde que se producirá en cuanto dispongan de un vehículo adecuado, haciendo hincapié en la necesidad de transportar “mucho dinero” con garantías. Esta circunstancia es interpretada por los investigadores como el traslado de efectivo destinado a sufragar operaciones logísticas vinculadas al tráfico de droga.
Asimismo, aparece de manera reiterada la figura de un tercero al que ambos se refieren como 'Pincho”' utilizando para comunicarse con él aplicaciones de mensajería cifrada. Las gestiones practicadas permiten identificar a este individuo como Nordi H.M., quien ya había sido detectado en reuniones anteriores junto a Pablo G.F. y otros integrantes, como el líder de la rama ceutí de la red, 'Amandis', actuando como intermediario entre distintos niveles de la organización.
La secuencia se materializa días después, el 12 de febrero de 2026, cuando se establece un dispositivo de vigilancia en torno a varios de los investigados. Los agentes observan cómo Pablo G.F. y Driss E.M. se desplazan hasta un domicilio situado en la calle Arcos del Cobre, en Algeciras, donde tiene lugar la entrega de una maleta que, según se ha podido determinar, contenía una elevada cantidad de dinero en efectivo. Tras acceder a la vivienda, Pablo G.F. abandona el lugar sin dicha carga, lo que permite inferir que el efectivo queda depositado en el interior.
Poco después, detectan la llegada de Abdel-lazis M.M., quien accede al mismo domicilio y sale portando una mochila de color negro que introduce en un vehículo Volkswagen Passat conducido por David Jesús D.L.R.D.O. A partir de ese momento, ambos inician la marcha en caravana, adoptando medidas de seguridad como cambios bruscos de velocidad y maniobras erráticas.
El seguimiento culmina en la carretera CA-9208, donde agentes uniformados proceden a dar el alto al vehículo. El conductor muestra un estado de nerviosismo evidente, lo que, unido a las irregularidades detectadas en el turismo, motiva una inspección más exhaustiva. En el interior del coche, oculto en un doble fondo accionado mediante un mecanismo electrónico, los agentes localizan la mochila previamente observada.
En su interior se hallan numerosos fajos de billetes de distinto valor, alcanzando una cantidad total de 668.270 euros. Ante la imposibilidad de justificar su procedencia y dadas las circunstancias de ocultación, se procede a la detención del conductor por un presunto delito de blanqueo de capitales. Las investigaciones posteriores permiten vincular este dinero con el transportado previamente por Pablo G.F. desde el norte, estableciendo así el circuito económico que sostiene la actividad de la organización.
Este operativo constituye el último golpe de la Policía Nacional antes de la explotación definitiva de la investigación. Con la información acumulada, los agentes ejecutan de forma coordinada una serie de detenciones, entradas y registros que permiten desarticular la estructura criminal en sus distintos niveles. En el marco de estas actuaciones, se confirma además la existencia de un segundo narcotúnel utilizado por la organización para el movimiento de sustancia estupefaciente.