La niña nunca lo olvidará: Cabrera cree que estaba loco, los peritos que solo deliraba contra su mujer

El doctor Cabrera durante el juicio.
photo_camera El doctor Cabrera durante el juicio.

Los primeros peritajes cambian el sentido del juicio: el delito por lesiones psíquicas asentado, el de maltrato habitual también podría caer

Fiscalía y Acusación Particular midieron tiempos durante tres días para acabar saliendo triunfantes en el cuarto. Las periciales asentaron la posibilidad de condena relativa a lesiones psicológicas- altamente penada- e incluso la de maltrato habitual. De esta forma, la repetición del juicio por el crimen de Parques de Ceuta salva su primera semana con la firme idea de que Alonso Miguel G.D. torturó psicológicamente a su hija y a su mujer, Mari Ángeles Lozano, a la que acabó asesinando el 14 de marzo de 2022 en la cocina del domicilio familiar. 

La abogada defensora inició la sesión como siempre, ralentizando y tratando de sembrar el caos. Esta vez solicitando la declaración de la médica que atendió a la hija de la fallecida el día de los hechos. Un movimiento que no debería afectar en exceso al procedimiento.

Terminada la disputa, en la que Inmaculada Güil llegó a anunciar que pediría la suspensión si la doctora no declara, comenzó la pericial orientada a demostrar las lesiones psíquicas contra la hija de Lozano. Tres profesionales explicaron el detallado procedimiento que siguieron para valorar su situación mental a lo largo del tiempo una vez presenciado el presunto asesinato de su madre. 

La hija no miente

“La hija dice la verdad según la escala aplicada, que detecta la simulación de síntomas. No hay simulación”, aseguraron las tres expertas interrogadas ante el jurado popular. 

La psicóloga forense explicó que durante la entrevista, la joven les relató abusos psicológicos por parte de Alonso Miguel G.D. hacia ella y si madre. Aunque la psicóloga considera que el hermano también sería víctima por criarse en ese entorno, marcado por el “estilo punitivo del padre”, empleando de manera frecuente expresiones como: “Te voy a romper las piernas”, “te voy a arrancar la cabeza” “no vales para nada”, “eres débil” o “te voy a dar un zambombazo”. 

Durante su primera infancia (entre los 4 y los 11 años) sufrió miedo, algo que en la segunda infancia y adolescencia se transformó en “repulsión” hacia su padre: “Se aguanta las ganas de ir al baño hasta que él se va a la cama para no cruzarse con su padre y evitar sus miradas intimidatorias”. 

Según la psicóloga y la médico forense, este ambiente de violencia y control que desembocó en el presunto asesinato ha provocado en la joven un síndrome de estrés postraumatico que "nunca remitirá". Siempre tendrá que tomar medicación y mantener seguimiento psiquiátrico, en virtud de lo expuesto por las profesionales interrogadas. 

Sus síntomas pasan por somatizaciones, taquicardia, alta tensión, hasta incapacidad para dormir, pesadillas -recurrentemente sueña con que la asesinan junto a su hermano- miedo anticipatorio, irritabilidad o despersonalización. Lo vivido, a ojo de las expertas, coindicionará su vida para siempre, especialmente sus relaciones sociales -debido a su falta de autoestima y necesidad de reafirmación-, limitándola en casi todas las esferas de su existencia. 

Las peritos fueron tajantes: “La niña no está fingiendo, las escalas detectan si hay una simulación y en este caso todo cuadra”.  Con ello, el cargo por lesiones psicológicas, que puede implicar largos años de cárcel, queda bien atado para la acusación. 

Cabrera light y la obsesión con la mujer 

Tras un receso entró en acción el televisivo doctor José Cabrera Forneiro, que iniciaba su 'tour de force pericial', en la que peritará de todo, desde medicina forense, hasta balística, pasando por violencia de género, cuestión que estaba sobre la mesa hoy. 

Se enfrentaba a dos psicólogos forenses del instituto público que defendían informe en favor del maltrato habitual en el seno de la familia de la fallecida. Un texto basado en los autos y en una entrevista a la hija. 

Empleando una escala de valoración del riesgo contra la violencia, los expertos -citando las habituales conductas de control, intimidación y desvalorización citadas a lo largo del juicio- observaron una escalada de violencia psicológica que desembocó en el asesinato de Lozano, derivado de la intención de esta de divorciarse: “Es el mayor factor de riesgo que hay en violencia de género, el anuncio de la intención de separarse”. 

Además, ante los intentos de Cabrera por hacer pasar por incompatible con la violencia de género los presuntos problemas mentales de Alonso Miguel G.D., los psicólogos hicieron valer la evidencia: “Su presunta celotipia y sus delirios solo se enfocan en su mujer. Y en todo caso, el día de los hechos venía de trabajar como Policía Local, estaba con sus capacidades intactas”, subrayaron. 

Comentarios
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad