AVALANCHA DE MARROQUÍES

Noche de estupor y euforia en el Tarajal

Noche de estupor y euforia en el Tarajal
Una pareja entra en Ceuta con su bebé en brazos-1-2
Una pareja entra en Ceuta con su bebé en brazos.

Miles de marroquíes, en su inmensa mayoría muchachos jóvenes, incluso muy jóvenes, pero también familias y parejas con un bebé en brazos, vagan en la madrugada de este lunes por Ceuta después de la entrada masiva de miles de personas por los espigones de las fronteras de Benzú y Tarajal. Cinco mil según Delegación de Gobierno, muchos más, a juzgar por lo visto sobre el terreno a lo largo de la tarde. Y seguían entrando al filo de la medianoche, hasta hacer difícil precisar las dimensiones de la avalancha. A las 23.00 horas, el flujo de entrada --que según fuentes de Interior llegó a alcanzar las 30 personas por minuto-- había disminuido, pero solo eso.

Los aledaños de la frontera del Tarajal y la playa estaban ocupados por una muchedumbre y una hilera de personas caminaba por el paseo marítimo hacia el centro de la ciudad, cifra difusa a la que habría que añadir los cientos de curiosos que se arremolinaban en torno a la frontera. El ambiente era de euforia en los que entraban, estupor en los que estaban a este lado de la frontera de espectadores y caos en ambos lados de la frontera.

Un simulacro de "marcha verde", barajan los analistas, que Marruecos usa como revancha con España por acoger al secretario general del Frente Polisario, gravemente enfermo de Covid. Pero en este es caso una invasión sin banderas. Una marcha de fugitivos que huyen de su país dando vivas al país al que llegan con lo puesto. Sin ni siquiera una bolsa con unas pocas pertenencias, muchos en bañador y en chanclas, como quien sale huyendo de un incendio. Si la intención de Marruecos con esta avalancha era presionar a España, lo está haciendo a costa de la miseria de sus ciudadanos. Disparando niños pobres.

"Viva España" era el grito más repetido, pero también más de un "fuck Mohamed VI" entre quienes cruzaban la playa que separa los dos espigones, el de España. el de Marruecos. Una playa siempre solitaria, casi invisible, que este lunes de mayo ha estado a rebosar de gente que ahora busca un lugar donde dormir. Al día de caos que ha vivido Ceuta, le ha seguido una noche caótica, con la ciudad desbordada de inmigrantes en una situación sin precedentes, no solo en Ceuta. Desbordadas también las autoridades, Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local, que poco podían hacer ante la avalancha, rodeados de miles de personas y sin que dejaran de llegar más. Todas las miradas están ahora puestas en el despliegue del Ejército en los puntos claves y el refuerzo en camino de la Guardia Civil y la Policía Nacional, a la espera del movimiento del Gobierno español ante la maniobra de Marruecos. Una partida de ajedrez en la que Ceuta es el tablero.

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