Siete detenidos, siete historias de intentos frustrados de tráfico de hachís

Faja con hachís adosado

Componentes de la 1ª Compañía Fiscal y de Fronteras de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta han requisado en los últimos días más de diez kilos de resina oculta de diversos modos y maneras en el Puerto y el Tarajal

Está todo inventado, pero aquellos que están decididos a traficar con hachís siguen intentando burlar a las autoridades tanto en la frontera del Tarajal como en la zona de embarque de los ferries que unen Ceuta con la Península. Las artimañas son casi diarias y durante los últimos días del presente mes de marzo, componentes de la 1ª Compañía Fiscal y de Fronteras de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta han dado con siete de ellas, que han sumado el mismo número de detenciones y la aprehensión de 10.330 gramos de resina oculta de diversos modos y maneras.

El primer arresto se dio en la estación marítima, cuando un joven de veinte años provisto de DNI y residente en la provincia de Málaga, trataba de llegar a Algeciras con 2,4 kilos de hachís adheridos al cuerpo con una faja elástica.

El segundo llegó poco después y en la misma zona, cuando la Benemérita procedió a realizar una inspección corporal a un hombre de 39 años provisto de pasaporte marroquí y permiso de trabajo y residencia en España, en las dependencias existentes para tal fin. Buscaron y encontraron. En concreto un total de diez bloques rectangulares de la misma sustancia que arrojaban un peso de un kilo. 

Lo mismo sucedió con un caballa de 19 años, que con igual modus operandi trató de colar sin éxito otras siete tabletas de cien gramos cada una. Este llegó al preembarque, pero, como todos, no subió al barco. La Guardia Civil se adelantó en su detención. 

Bellotas de hachís

El cuarto, otro marroquí con permiso de trabajo y residencia, de 64 años de edad, también lo intentó sin éxito con 750 gramos de hachís. En su caso, sin embargo la droga iba oculta -también adosada al cuerpo- en forma de cápsulas, las conocidas como "bellotas". De estas, un quinto detenido trató de colar 180 entre las piernas y la parte inferior de la ropa interior en lugar del torso, como hicieran otros detenidos. Sin embargo el resultado fue el mismo y los dos kilos de hachís acabaron requisados por la Guardia Civil.

A pocos kilómetros, en la aduana terrestre del Tarajal se ha repetido la historia con otro hombre, un vecino de Ceuta nacido en el 87, que llevaba adosados a la cintura otros 1,5 kilos de hachís distribuidos en 15 pastillas. Lo encontraron en un registro cuerpo a cuerpo y corrió la misma suerte que otro ceutí que metió la sustancia estupefaciente -50 bolsas de kiffi, polvo de hachís, con algo más de medio kilo- entre su ropa y zapatos y que fue descubierta en el control de viajeros y equipajes de la aduana.

Bolsas de kiffi

Siete formas de tratar de burlar la Ley y que han terminado con el mismo resultado gracias a los esfuerzos de la Comandancia. Ahora, los detenidos en unión de las diligencias instruidas serán puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia de los de esta Ciudad, como presuntos autores de un delito contra la salud pública, quedando la sustancia intervenida depositada en el Área de Sanidad de la Delegación del Gobierno.