La nueva moralidad: destruir la historia

El verano me gusta, no tanto como la Navidad, pero me gusta. No es por el calor, sino por los recuerdos de mi infancia, cuando el colegio finalizaba y tenía todo el tiempo del mundo para leer. Recuerdo cómo pasaba horas y horas inmerso en las historias de Verne, de Stevenson, de Conan Doyle, de Tolkien, en los...

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