José Antonio Carbonell Buzzian
José Antonio Carbonell Buzzian
José Antonio Carbonell Buzzian

A día de hoy, no existe ninguna ley medioambiental nueva en proceso de aprobación específica para Ceuta, por ello se deberían crear nuevas propuestas o modificaciones en la normativa vigente en materia medioambiental.

Algunas de las áreas en las que son necesarias reformas y que actualmente no se están abordando se encontrarían en el ámbito del cambio climático, nuestra Ciudad es una de las más vulnerables a nivel nacional, necesita de nuevas leyes y políticas para poder reducir las emisiones de gases de efecto invernadero promoviendo la resiliencia climática.

Se debe trabajar por un modelo de gestión de economía circular con el objetivo de reducir al mínimo la generación de residuos maximizando el valor de los recursos. Ceuta alberga una rica biodiversidad, en la cual no se están creando políticas productivas para poder mantenerla debido a la pérdida de hábitats, la contaminación y las especies invasoras. La urgencia de actualizar estas leyes medioambientales, junto a una mejora en implementación y coordinación de las medidas existentes, pueden contribuir significativamente en la prevención y gestión más eficaz de los incendios forestales, el talón de Aquiles de la Administración ceutí.

Como bien decía, en materia de incendios forestales, existe una descoordinación entre la Ciudad, el Gobierno Central y las entidades privadas en la gestión de los mismos, lo cual dificulta la implementación de estrategias preventivas de prevención y extinción. Y a esto le sumamos la insuficiencia de medios materiales y humanos, falta de planificación y prevención inexistentes con un plan integral de prevención de incendios forestales, que aborde las causas de los incendios, la acumulación de matorrales o actividad humana o la falta de concienciación ciudadana.

Diversos informes y estudios han puesto de manifiesto que la dotación del SEIS, supuestamente, no es suficiente para garantizar una respuesta eficaz ante estos incendios forestales de gran magnitud. Las principales carencias son la falta de bomberos disponibles por turnos, inferior al mínimo recomendado por normativa vigente y la insuficiencia de medios materiales.

Estas carencias están teniendo graves consecuencias para estos profesionales dificultando el control de los incendios, produciendo un alto riesgo para la seguridad de los profesionales y por supuesto, produciendo daños cuantiosos al medioambiente, por ello es urgente que las autoridades competentes tomen medidas para solucionar estos problemas y a su vez garantizar la seguridad de la ciudadanía y la protección del medio ambiente.

Otra herramienta válida para su prevención y lucha es el Safe City, por ello es necesario que las autoridades de la Ciudad evalúen cuidadosamente este sistema y tomen las medidas necesarias para la mejora de su funcionamiento, además de garantizar la transparencia en su gestión. No debemos olvidar que, en el año 2022, el 90% de las cámaras del sistema se encontraba en funcionamiento, las torres de vigilancia contra incendios estaban fuera de servicio debido al vandalismo; esperemos, que por el bien de Ceuta, este verano todo el dispositivo se encuentre a pleno rendimiento, ya que le costó a las arcas de la Ciudad la friolera de dos millones de euros. Los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ante tanto espectáculo bochornoso. No se puede dejar en último lugar la seguridad ni la prevención. Hay que ahorrar en otros asuntos pero no en este.