Juan Carlos Trujillo

La pasada semana asistimos expectantes al debate en el Congreso de los Diputados de la quinta moción de censura de nuestra corta historia democrática, un instrumento diseñado originariamente para exigir responsabilidades al Ejecutivo de la nación. De las cinco mociones debatidas tan solo una prosperó, otorgándole la presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez. Sin embargo, es importante recordar en este punto que las dos primeras significaron, como consecuencia de su debate, un cambio sustancial para las formaciones que las presentaron: el partido socialista de Felipe González obtuvo la victoria en las Elecciones Generales de 1982, y la de Hernández Mancha en 1987, que significó que José María Aznar se convirtiera en el presidente de un nuevo partido que congregaba a todo el centro derecha español.

¿Sabéis quienes presentaron las otras dos? La respuesta es sencilla, Unidas Podemos y VOX, las dos formaciones populistas con representación en nuestras instituciones democráticas. Y definimos como populistas a aquellas opciones que pretenden atraer a las clases populares utilizando la demagogia. Por ello no es de extrañar que en ambos casos utilizaran este instrumento para protagonizar horas y horas en los medios de comunicación. En definitiva, el tiro les ha salido por la culata a Santiago Abascal y compañía, puesto que su moción ha sido la menos votada en democracia con tan solo sus 52 votos. La presentada por Unidas Podemos cosechó 82 votos favorables y 97 abstenciones.

Si la moción de censura contra el desgobierno social comunista ha fracasado resulta más que evidente que las advertencias del Partido Popular fueran acertadas cuando señalaron que el único vencedor sería Pedro Sánchez. En cualquier caso, la “derechita cobarde” ha demostrado con contundencia, a través de su presidente, Pablo Casado, que no comparte los planteamientos de las huestes de Santiago Abascal: “No somos como usted porque no queremos ser como usted, así de sencillo”, y todo ello tras afirmar con total claridad que “Vox es el seguro de vida de Sánchez para seguir de inquilino en La Moncloa”. Y no se equivocaba el líder popular puesto que la moción de censura ha fortalecido la relación política del desgobierno social comunista con sus socios de legislatura.

A pesar de todo, la moción de censura ha escenificado la ruptura del Partido Popular con la formación verde en un discurso que podríamos resumir con la frase “hasta aquí hemos llegado”. En conclusión, el debate celebrado la pasada semana no solo ha significado el fracaso de VOX, sino también el rotundo no de la formación liderada por Pablo Casado a la confrontación política, y el sí a la moderación y al diálogo responsable siempre en la búsqueda de soluciones reales a las graves problemáticas que afectan a los españoles en las peores circunstancias de nuestra historia democrática. España necesita de hombres y mujeres de Estado responsables y comprometidos con el bienestar de toda la ciudadanía española.