Patricia Pérez
Quién no ha pensado alguna vez, ¿Para qué reclamar? Contestándose a sí mismo/a: esto seguro que irá a saco roto. Pues una de esas personas he sido yo esta mañana, pero aun pensando lo dicho, he puesto mi reclamación y pongo aquí estas palabras para mostrar mi descontento con un asunto que ahora paso a contar, y que seguro que muchas personas de un modo u otro parecido, se han visto en esa incómoda situación.
Voy con mi padre esta mañana al Hospital para una consulta rutinaria, pero no menos importante, al servicio de Urología. Mi padre con setenta y nueve años a punto de cumplir ochenta y con un diagnóstico nada bueno. Mi queja no viene motivada por el personal del Hospital, pues desde aquí quiero agradecer al personal y en concreto al servicio de Urología, el trato y la dedicación que hasta el momento, han mostrado con mi padre y su familia, nosotros.
El Doctor urólogo nos dice que debemos comprar una medicación inyectable que deberá ponerse hoy mismo nada más salir del hospital, en el Centro de salud de mi padre: el Recinto Sur. Hasta ahí todo normal.
Salimos del hospital y dejo a mis padres en el centro de salud del Recinto y les digo que esperen allí, ya que mi padre no está fuerte para caminar ni estar mucho tiempo de pie, mientras aparco el coche y voy a la farmacia a comprarle su importante inyectable que tendría que ponerse esta mañana. Cuando ya me dirijo al centro de salud con la medicina comprada y con la receta, me comenta mi madre que le dé la receta al personal de la recepción para que pase a enfermería.
Mi madre me comenta que le ha explicado la situación a la celadora y que le ha dicho que no le pondrían la medicación porque había que pedir cita previamente y que ya esperáramos hasta el lunes para pedir cita.
12.00 de la mañana de un viernes. Pasillo de enfermería está prácticamente vacío y sin colas; algún personal dentro de la enfermería (se supone que enfermeros) y nadie más. ¿Es que no hay en un centro de salud ningún enfermero/a que pudiera poner la inyección a mi padre? Una inyección importante para su tratamiento.
Hablo con la celadora y me comenta lo mismo: vengan el lunes y pidan cita. Le vuelvo a decir la misma pregunta: ¿Es que van a dejar a mi padre sin ponerle su medicación? ¿Es que no hay ningún enfermero/a a media mañana en un centro de salud? ¿A dónde debemos acudir? ¿Pagar a un enfermero privado que viniera a casa para ponerle una medicación que podría haberse puesto en su centro de salud? ¿Es que sólo tiene servicios con rapidez el que tiene seguro privado? Qué triste situación.
El guardia de seguridad que estaba al tanto de la situación, nos dice que si queremos poner una reclamación que lo hagamos. Y así hice, ahí quedó mi reclamación por escrita. Y sobre todo lo más importante: mi padre se fue a casa sin su medicación, y por si no fuera poco, sumarle al amargor de la enfermedad, el mal trago de la situación vivida. Pero aquí está su hija para alzar la voz ante esta situación, por ello aquí dejo estas palabras.
Y sí, tristemente he tenido que acudir a un enfermero privado que venga a casa a ponerle a mi padre su medicación. Pues no iba a dejarlo para el lunes. Ante todo está la salud de mi padre.