José María Rodríguez, diputado no adscrito en la Asamblea

“La democracia es el gobierno de la gente, por la gente, para la gente” Abraham Lincoln, discurso de Gettysburg. Empecé mi artículo con una de las más célebres frases jamás mencionada en la historia de la democracia, adoptada incluso en el artículo 2.º de la Constitución de la Quinta República Francesa.

Ya hace bastante tiempo que los diputados y senadores por la ciudad autónoma de Ceuta se olvidaron del pueblo, ejerciendo como calienta sillones en la capital de Madrid, y a las órdenes de los grandes partidos en beneficio de ellos y no de sus votantes.

Un diputado o un senador deben de responder por sus vecinos, por su ciudad y raíces, con orgullo, y la cabeza bien alta, independientemente de que ideología tenga o a qué partido pertenezca. Ya vimos como el diputado Román Rodríguez del partido Nueva Canarias veló por los intereses del archipiélago Canario en la bonificación de transporte, y del cual están siendo beneficiadas las ciudades de Ceuta y Melilla.

No confundamos el patriotismo con la defensa de los intereses de las personas a las que representan, algunas veces etiquetándoles de nacionalistas.

Nuestros diputados deberían de fijarse más en los congresistas y senadores de EE.UU, que a pesar de ser de un partido u otro responden ante sus votantes, y a sus promesas electorales.

Los ciudadanos no quieren un calienta sillón a merced del partido de turno, los ciudadanos quieren una persona que defienda sus intereses con contundencia en Madrid.

Yo personalmente prefiero la defensa de los intereses de los ciudadanos de Ceuta a la disciplina de partido, y que mantengan mi boca cerrada por un puñado de euros.