Opinión

Día Internacional de la Tierra: un planeta al límite y la urgencia de actuar

fuego incendio bosque
photo_camera Bosque quemado.

DAUBMA

Cada 22 de abril el mundo celebra el Día Internacional de la Tierra, una fecha que nació para recordarnos algo esencial: nuestro planeta no es un recurso inagotable, sino un sistema vivo que sostiene todas las formas de existencia conocidas. Sin embargo, en pleno 2026, la Tierra llega a esta conmemoración en un estado crítico. La degradación de los ecosistemas, la pérdida acelerada de biodiversidad y el avance del calentamiento global están empujando al planeta hacia puntos de no retorno.

Los ecosistemas —bosques, mares, humedales, ríos, suelos, praderas— funcionan como el sistema circulatorio del planeta. Regulan el clima, purifican el aire, generan agua potable, fertilizan los suelos y sostienen la vida de millones de especies. Pero hoy:

  • Más del 75% de los ecosistemas terrestres y el 66% de los marinos muestran signos de degradación severa.
  • La deforestación avanza a un ritmo de 10 millones de hectáreas al año.
  • Los océanos sufren sobrepesca, contaminación plástica y acidificación.

Cuando un ecosistema se degrada, no solo desaparecen especies: se rompe un equilibrio que afecta directamente a la salud humana, desde la calidad del aire hasta la disponibilidad de agua.

La biodiversidad es la red que mantiene unido el tejido de la vida. Sin embargo, estamos viviendo la mayor pérdida de especies desde la desaparición de los dinosaurios:

  • Hasta 1 millón de especies están en riesgo de extinción según la ONU.
  • Los polinizadores —responsables del 75% de los cultivos alimentarios— están en declive global.
  • Los mares registran un aumento de varamientos, mutilaciones y muertes de cetáceos y tortugas, muchas veces asociadas a redes ilegales, contaminación y colisiones.

La desaparición de especies no es solo una tragedia ecológica: es un colapso funcional. Cada especie que se pierde es un engranaje que deja de sostener el sistema.

El calentamiento global ya no es una amenaza futura: es una realidad que se manifiesta en cada rincón del planeta.

  • La temperatura media global ha aumentado 1,2 °C desde la era preindustrial.
  • Los últimos ocho años han sido los más cálidos jamás registrados.
  • Los fenómenos extremos —olas de calor, incendios, inundaciones, sequías— se multiplican y se intensifican.

El calentamiento global no actúa solo: agrava la degradación de los ecosistemas y acelera la pérdida de biodiversidad, creando un círculo vicioso que se retroalimenta.

Los impactos ya están aquí y afectan a todos los continentes:

  • Deshielo acelerado en Groenlandia y la Antártida, elevando el nivel del mar.
  • Blanqueamiento masivo de corales, que amenaza a un cuarto de la vida marina.
  • Migraciones climáticas: millones de personas obligadas a abandonar sus hogares.
  • Crisis hídrica en regiones enteras, incluida la cuenca mediterránea.
  • Alteración de ciclos biológicos: aves que ya no migran igual, especies que no encuentran alimento, ecosistemas que pierden resiliencia.

La Tierra está enviando señales inequívocas de alarma.

El Día Internacional de la Tierra no es una celebración simbólica: es un recordatorio urgente de que la defensa del planeta es una responsabilidad colectiva, pero también una tarea que empieza en lo local. Asociaciones, ciudadanía, instituciones y comunidades científicas deben actuar de forma coordinada, con transparencia y compromiso real.

En este sentido, el trabajo desarrollado en Ceuta por DAUBMA demuestra cómo la acción local puede convertirse en un motor de cambio real y medible. Desde la vigilancia constante de las malas praxis en el arbolado urbano, interviniendo ante podas indebidas, talas injustificadas o actuaciones que comprometen la salud del arbolado, hasta la defensa técnica del patrimonio natural de la ciudad.

A ello se suma la elaboración del Inventario Arbóreo de la parcela de la Autoridad Portuaria, un espacio donde antaño existía una urbanización privada de chalets, y que hoy se está documentando con rigor para recuperar la memoria ambiental del lugar y garantizar una gestión responsable del arbolado existente.

En paralelo, DAUBMA mantiene una lucha activa contra el uso de redes ilegales de deriva, denunciando su impacto directo en los varamientos, mutilaciones y muertes de delfines, cetáceos y tortugas marinas. Este trabajo se realiza en estrecha colaboración con el CECAM, generando evidencia, alertas y presión institucional para frenar una práctica que destruye biodiversidad y vulnera normativas nacionales e internacionales.

Estas acciones muestran que proteger los ecosistemas, defender la biodiversidad y frenar el deterioro ambiental no son objetivos abstractos: son compromisos concretos que se construyen desde el territorio, con rigor, valentía y perseverancia.

La Tierra no necesita discursos; necesita decisiones valientes. Y cada año que pasa sin actuar es un año que no vuelve. La defensa del planeta empieza en cada ciudad, en cada árbol, en cada denuncia, en cada gesto de responsabilidad. Y cuando la ciudadanía organizada actúa con transparencia, conocimiento y determinación, como ocurre en Ceuta, el impacto se multiplica.

El Día Internacional de la Tierra nos recuerda que aún estamos a tiempo, pero no lo estaremos siempre.

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