Alfonso Pérez, profesor de Organización y Proyectos de Sistemas Energéticos

D. Quijote y Sancho tendieron su mirada ante las puertas del lugar de aprendizaje llamado NUMEROSAS CUMBRES; decididos bajaron de sus monturas y se dirigieron al lugar de recepción de nuevos discípulos, solicitaron la matriculación de Sancho en el ciclo formativo de frío y calor, a lo que el encargado de tal menester se le nubló la vista y no viendo claro el asunto ni la facha al aspirantes les remitió al virrey, que con viveza y sonrisa burlona no tuvo ningún empacho en recibir al noble caballero y a su escudero manteniendo la siguiente conversación:

D. Quijote: Venimos con presteza ante su presencia porque aquí mi escudero quiere aprender a fabricar hielo.

-¿Hielo? espetó el Virrey FRUNO -¿No sabéis que es producto del demo y aquí lo tenemos congelado? –Mejor es que aprendas a poner piedras, hacer casas y apriscos, así no ofenderás ni a Dios ni al Rey.

Sancho abriendo los ojos hasta salírseles de las órbitas se vio penado por el rey y condenado por el altísimo. D. Quijote golpeando con su escudo y su lanza sobre la mesa del virrey le contradijo con estas palabras -Nunca de lo que he leído sobre libros de caballería se dice que fabricar hielo es cosa del demo, sino que es cosa benéfica que cura a la gente da placer en la bebida, y bienestar en la morada, está por ver que lo que nuestro señor permite para beneficio de la gente sea producto del mal.- Eso es para mentes débiles o mal intencionadas. -Por eso vive Dios con quien tengo que entablar ardua batalla para recuperar el frío y el calor, colocando la lanza y el escudo sobre la mesa del virrey.

Empezó el loco caballero a pensar que esta aventura iba por el mismo camino que los molinos de viento, que el sabio Frestón estaba a lo suyo, se le hinchó la vena del cuello, prueba del aumento de su malestar. Viendo el virrey Fruno el cariz que tomaba la conversación decidió por la prudencia, y derivó a sus ilustres visitantes al virrey principal FREÓN.

En el trayecto ambos cabizbajos Sancho pensaba meter en razón a su señor y si no podía fabricar hielo él no tendría por qué escuchar a dómines extraños ni tendría que violentar ni a Dios ni al Rey. Y Don Quijote sabiéndose víctima de ese sabio encantador y grande enemigo suyo.

El virrey de NUMEROSAS CUMBRES envió mensajero sin tardanza para poner en antecedentes al virrey principal que le visitarían personajes tan iluminados y singulares como simples

Escuchado el mensajero, el Virrey Freón mandó que cuando llegaran tan singulares y extravagantes personajes se les llevara de inmediato a su presencia.

Recibíosles el principal y así dijo a D.Q. y a Sancho -No aceptamos aprendices así cómo así, les sometemos a diversas pruebas tanto a los discípulos como a sus mentores por eso permítanme guiarles al departamento de las pruebas. Llevoles el Virrey por pasillos con relucientes y luminosas antorchas, tapices de la morería colgando de los laterales que ocultaban ora ventanas ora puertas. D. Quijote se sintió Caballero andante respetado y admirado, Sancho fuera de lugar.

Apartando uno de los tapices que representaba la fragua de Vulcano, dejóles el Virrey en un cuarto cerrado de poca ventilación y velas encendidas, enrejados en techo, y laterales. Dio orden El virrey que se pusiera en marcha el plan previsto; “descolgaron un cordel donde venían más de cien cencerros asidos, y luego tras ellos derramaron un gran saco de gatos, que asimismo traían cencerros menores atados a las colas. Fue tan grande el ruido de los cencerros y el mayar de los gatos, que aunque el virrey y señora habían sido inventores de la burla, todavía les sobresaltó, y, temeroso don Quijote, quedó pasmado. Y quiso la suerte que dos o tres gatos se entraron por la reja de su estancia, y dando de una parte a otra parecía que una región de diablos andaba en ella: apagaron las velas que en el aposento ardían y andaban buscando por do escaparse. El descolgar y subir del cordel de los grandes cencerros no cesaba; la mayor parte de la gente del castillo, que no sabía la verdad del caso, estaba suspensa y admirada, levantóse don Quijote en pie y, poniendo mano a la espada, comenzó a tirar estocadas. y a grandes voces:

— ¡Afuera, malignos encantadores! ¡Afuera, canalla hechiceresca, que yo soy Don Quijote de la Mancha, contra quien no valen ni tienen fuerza vuestras malas intenciones!” agarrose un gato a las narices de Don Quijote.

Sancho tirose al suelo cubriéndose la cabeza con las manos no se libró de rasguños ni pisotones de su señor. Acudió el virrey a poner fin la desigual pelea, y don Quijote dijo a voces:

“—¡No me le quite nadie! ¡Déjenme mano a mano con este demonio, con este hechicero, con este encantador, que yo le daré a entender de mí a él quién es don Quijote de la Mancha!”

Pero el gato, no curándose destas amenazas, gruñía y apretaba; mas en fin el Virrey se le desarraigó y le echó por la reja.

Apaciguado los ánimos” Altisidora dama principal” con el fin de agradar a su señor inició una canción de amor con destino a D. Quijote.

 

“...¡Oh, quién se viera en tus brazos

o, si no, junto a tu cama,

rascándote la cabeza

y matándote la caspa...”

“Quedó don Quijote acribado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no le habían dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador.”

Mientras Freón Virrey principal manifestaba a su corte;

-Hacía tiempo que no nos divertíamos tanto…. por lo menos desde que cerramos el ciclo de FRIO Y CALOR. Quedando satisfecho le envió de vuelta a NUMEROSAS CUMBRES con la recomendación al Virrey Fruno que si persistía en matricularse lo hiciese en la Formación Profesional básica, con divertimento garantizado en la ínsula Sebeta.

En estas trataba Sancho de convencer a su amo que habían sido objeto de burla y divertimento del virrey y su corte; a lo que contestó Don Quijote -¿Me quieres hacer creer que son ilustres mentecatos a los que se les debe pleitesía y sumisión como si estuviéramos en Ceuta del siglo XXI? Enfadose con su escudero tanto el caballero que sin poderse contener la tomó con las costillas de Sancho dándole con el yelmo de Mambrino a la vez que le decía –¿Quieres por un casual violentar mis deseos y no haces sino buscar subterfugios para no estudiar cómo hacer hielo?

Viendo Sancho las nulas posibilidades de convencer a su amo de hacer tamaño dislate; comenzó a barruntar, si de aprender se trata prefería sobre vidrio y cerámica y así olvidarse de ofender a los virreyes con el frío y el calor. Caviló Sancho de esta manera para convencer a su señor: -Mire amo antes de fabricar hielo bien está que aprenda a fabricar ollas y cazuelas donde ponerlo y yo barrunto que con vidrio o con barro mejor está que escurriéndose entre los dedos. No pareció mal el razonamiento a Don Quijote y a demás de ablandado ante la canción de amor de Altisidora que algunas de sus estrofas aún resonaban en su cabeza

..."Niña soy, virgen tierna;

mi edad de quince no pasa:

catorce tengo y tres meses,

te juro en Dios y en mi ánima.

No soy renca, ni soy coja,

ni tengo nada de manca.”…………


 

DÍJOLE A SANCHO SEA.

Llegados Don Quijote y Sancho Panza a NUMEROSAS CUMBRES manifestaron su deseo de matricularse en VIDRIERÍA Y ALFARERÍA, para asombro y desconcierto de los allí presentes.