Juan I. Perugorría

“Sin dejar a nadie atrás” pero requisando mascarillas de hospitales andaluces y llevándoselas para Madrid. Pero cuidado, que igual se lo han inventado, porque el presidente de la Junta se ha quejado y no le presta atención nadie, ni Canal Sur. Los sanitarios andaluces se quejan a través de audios de WhatsApp y el presidente de la Comunidad andaluza quejándose sin éxito mediante un comunicado al Gobierno. El mismo gobierno que permite a Torra hacer lo que le salga del fuet.

Han estado dos meses diciendo que esto es una gripe común. Y ahora roban mascarillas a los sanitarios andaluces. A los vascos no, a los andaluces, que son gilipollas. El doctor Simón es otro cuyo cargo le viene grande. Este dimitirá en cuanto pueda. Se le ve en el semblante. El miércoles 18 de marzo estuvo reduciendo “por equivocación” el número de infectados fallecidos, y donde debió decir 598 (casi 600) dijo 558, se equivocó a la baja, es decir, redondeando a su favor.

Pero muy seguramente se trataba de un desgraciado error que hizo que el gobierno ya esté dejando atrás a unos pocos, a cuarenta. Y en el olvido, porque luego no se disculpó por el error. Ya andan pidiendo la dimisión del doctor Simón. Un buen hombre sí, pero un incauto risueño al que le han robado la cartera. O más bien, lo ha arrollado un tren que venía dos meses avisándolo. En fin, tiene cara de buena gente.

“Sin dejar a nadie atrás”, una frase que ya pronunció Zapatero en 2009 y sin embargo adelantó elecciones porque no quiso tomar medidas impopulares. Más bien nos abandonó por la puerta de atrás. El muy cobarde. Ahora se pasea por Venezuela como un señor, sonriente como un diplomático que sienta cátedra, con su traje gris. Alisándose la corbata para que le vean guapo, y pronunciándose de lejos. Así, como si hubiese sido un modelo a seguir, un superprogre que ganó las elecciones de rebote, gracias a factores externos, y que nos abandonó en la ruina.