Un flotador de plástico y dos manguitos

S.J. UVE


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Dos menores, pululando por el recinto portuario / Archivo

Obviamente no recuerdo mis primeros meses de vida, era un bebé. Los primeros recuerdo llegan cuando tienes 4 o 5 años. Así, a bote pronto, lo que recuerdo es que comía tres veces caliente al día, que dormía calentito en una cama, que si me ponía malo me llevaban al médico, que iba a la escuela, que no tenía que tener miedo a que una bomba explotara cuando iba de camino, en fin, lo normal.

Lo normal para nosotros. No sé cómo hubiese sido mi vida de nacer en un barrio pobre de Burundi o en la casa real, solo sé la que tuve. Imagino que naciendo en Zarzuela mi vida hubiese sido mejor en muchos aspectos. De igual manera, imagino que naciendo en Burundi quizás peor. La vida elige por nosotros, es como jugar al parchís, el azar se convierte en un factor clave de la ecuación.

Alguna vez hubo, lo reconozco, que de pequeño y teniendo todas las necesidades cubiertas, a lo mejor entraba en un súper con tanta hambre que de soslayo algún dulce hurtaba (y pal estómago) La simple necesidad de tener hambre en ese momento.

La pregunta que yo me hago es la siguiente, a colación de lo que pasó hace un par de días en Ceuta: ¿Qué tipo de vida, qué circunstancias, qué necesidades, qué nivel de desesperación pueden tener 3 niños para saltar al agua en Marruecos (a sólo 200 metros de Ceuta) , "nadar sin saber- de ahí los manguitos- hasta alta mar en paralelo a la costa para evitar a la gendarmes marroquíes y a la guardia civil hasta intentar llegar, los que lleguen, a Ceuta? Kilómetros de pánico sin saber nadar simplemente para querer lo que quisiéramos todos: vivir mejor.

¿Y estos son delincuentes per se? Me niego a creerlo, me niego a pensarlo y me niego a caer en el estereotipo, me niego. Quien quiera pensarlo libre es, yo me niego a creerlo sin más. Igual que me niego a pensar que vienen a quitarnos el trabajo, me niego. Es una opinión, me niego.

Lo qué sí sé, datos, es que hay gente delincuente que no está en la cárcel y a la que mucha gente admira sin reparos, pongamos por ejemplo al emérito cuyos casos se cerraron por la inviolabilidad constitucional (todos somos iguales ante la ley, ja!), o por la prescripción del delito. Pongamos a los eres de Andalucía, pongamos a las decena y decenas de casos de corrupción de la clase política librándose por tribunales puestos a dedo por los políticos o excarcelados por indultos varios. Eso sí lo sé. ¿Y los delincuentes y los problemas son los otros? No me lo creo. ¿Delinquen? Claro, como el autóctono, pero parece que importa más el delito si eres extranjero. ¿Los hay malos? Seguro que sí.

No, no me creo que sean el problema. Otro tema sería buscar una solución en origen e intentar empatizar más con el sufrimiento humano, a este ritmo no va a hacer  falta drenar el mediterráneo, los cadáveres harán esa tarea.

Qué fácil es y yo me alegro...opinar desde la "no necesidad".

Un flotador de plástico y dos manguitos...