Si es de política, aparte de cansino, el asunto aburre y además se vuelve tema de discusión cuando no hay raciocinio.
Que Netanyahu es un asesino y un miserable se sabe, que los que justifican sus bombardeos a hospitales y escuelas, la matanza de niños y bebes lo defiendan habla de su fanatismo; que Miley o Trump están como dos cabras "jarta" de papeles también lo sabemos. Que Ayuso mandó a decenas de ancianos a la muerte en pandemia es obvio; que Podemos con Iglesias e Irene a la cabeza fue un gran timo se asume; que Putin es un psicópata también lo sabemos; que da vergüenza ajena escuchar a psoe y pp echarse en cara sus casos de corrupción es un hecho; que Mohamed VI es otro miserable que tiene a su pueblo en la miseria mientras que se atiborra de jamón del bueno y de champán en París o que chantajea a España con "abrir la frontera" también es evidente.
O sea, que no, no hablemos de miserables.
La cosa es que esta mañana en el Carrefour pasó una mujer en sentido contrario al mío andando y hablando al móvil decía: "¿me oyes mamá? ¿Tú has comprado...? Y ya no pude oír más. Imagino que se referirá a las compras del 31.
Pero sentí que ya tenía sobre qué escribir: mamá. Hace ya años que, por desgracia, no, ya no escucho a mamá. Es un tópico, obviamente, pero cuánto daría por escuchar a mamá... Tengo que reconocer que en cierto modo sentí alivio cuando se fue, hay formas y formas de vivir.
Y qué curioso que a la media hora me llama la madre de un amigo (qué buena eres Maruchi y qué me gusta la gente que se viste por los pies), para decirme que para la cena del 31 no podía hacerme ese caldito que me gusta tanto porque la cena no se hace en su casa y además, la pobre, está cansada.
Se me encogió el corazón de que una persona me llamara para ¡pedirme perdón!!!! por eso.
No pasa nada, yo trabajo el 31 y el 1, así que el 31 cuando llegue del trabajo me quedo en casita con Leoncito más a gusto que un cerdo metío en barro. Esa simple llamada, aparte de hablar de una persona que se viste por los pies, me hizo más feliz que el caldito en sí que, por cierto, qué rico está, cojones.
Y me acordé de mi madre, ¿cuántas y cuántas veces le fallaría? ¿Cuántas veces no aprecié tenerla al lado? Siempre fui "más" de madre que de padre, no sé si porque se cumple el tópico (ni idea de si es cierto), de que los niños son más de mami y las niñas de papi, o porque mi madre me daba todos los caprichos que mi padre me negaba.
Veo a mis sobrinos/as, cuando nos juntamos cómo le hablan a veces a sus padres, o sea, a mis hermanos/as. Lo veo por la calle, en amigos, en gente que no conozco. Y cometen los mismos errores que yo cometí, pero imagino que forma parte de la vida y que de una u otra manera, mi madre, torpe para muchas cosas pero muy lista para otras tenía razón cuando nos decía de pequeños cuando le hablábamos mal: "No os preocupéis, ya os lo harán vuestros hijos avosotros. Lo clavó.
Te quiero, mamá.