Ni babuchazos ni tortazos
S. J.
Uno de los libros que estoy leyendo trata sobre la importancia que pudiera tener, en la personalidad futura de los adultos, la forma en la que fuimos educados y criados cuando éramos niños. Creo que no somos conscientes, y si lo somos es porque lo vivimos en carne propia, de la importancia que tiene saber "educar" a los hijos. Y mira que tiene que ser difícil...
Dicen los que saben de esto que los 5 o 6 primeros años del niño son fundamentales en la futura forma de ser del adulto. Ponía, entre otros, un ejemplo de cómo se puede frustrar a un niño con un simple gesto. Dos padres paseaban comiendo con fruición un helado mientras que su hijo de 5 años lo que quería es también un helado. Los padres se negaban a darle helado alegando que estaba muy frío para él. Lo peor para el niño no era el hecho en sí de no poder probar el helado sino la burla de los padres que le acercaban el helado al niño para luego apartándoselo entre risas.
Alega la autora del libro que en este gesto lo que hay no es más que un ejercicio de venganza inconsciente de los padres que, al sentirse poderosos, hacen lo que un día sus padres hicieron con ellos: frustrarlos. Mientras tanto un niño de 5 años solo ve a dos personas grandes, cual murallas, que no sólo no acceden a su deseo sino que además se burlan de él (lógicamente bromeando).
Más allá del ejemplo en sí, que no deja de ser una anécdota, y con toda la dificultad que entraña educar a los hijos, más aún en estos tiempos donde las redes sociales pueden hacer un daño terrible, opino que deberían de existir "cursillos" para ser padres.
Sin serlo, padre, me refiero, y con la poca experiencia que me otorga el asunto, hay una cosa que tengo clara: un niño debe ser educado en el amor, el respeto y la tolerancia. Dónde está el equilibrio en dejar que el niño "haga lo que quiera" y que educarlo de manera "rígida" no lo sé.
Lo que sí sé es que si un niño, desde pequeño, ve peleas en su casa crecerá pensando que es normal que él las tenga de adulto; que si un niño ve a sus padres beber o fumar crecerá pensando que es más normal llegar a su casa borracho cuando tenga 16 o 17 años; que si un niño ve maltrato en su casa crecerá con más posibilidades de ser un maltratador.
Tonterías como la de que un niño debe tener un padre y una madre lo dejo ya para los nostálgicos y los dogmáticos (me aburren), porque lo que puedo asegurar con certeza es que lo que de verdad necesita un niño es que lo quieran y lo respeten, ya sean dos madres, dos padres o una madre y un koala, eso da igual.
Sí, tarea dificilísima esa de la crianza, pero también les aseguro algo: yo no echo de menos ningún babuchazo de mi padre ni ningún tortazo de mi madre. Memes aparte, añorando esa babucha que hacía milagros en la educación, lo que echo de menos es quizás más empatía cuando era niño.