Opinión

Salud mental: asignatura pendiente

Un país como España, bueno en realidad cualquier país, pero España con un PIB como el que tiene y con otros indicadores altos en bienestar, no puede "permitirse" ser uno de los países europeos con menor número de psicólogos por habitantes.

Qué curioso el tema de la salud mental; aún tenemos esa idea que nos salta a la cabeza, cuando alguien nos dice que va al psicólogo, de que esa persona "no está bien" (en el sentido peyorativo).

Pues claro que no está bien...

La vida, ya de por sí, tiene suficientes contratiempos, si a eso le añadimos la, cada vez, más acelerada forma de vivir que llevamos, tenemos un cóctel lo suficientemente nocivo como para que tengamos solo 5 o 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes.

Tengo a gente cercana que los han echado del trabajo, gente que se ha divorciado después de una vida juntos, gente que ha perdido a la persona con la que llevaba 50 años durmiendo a su lado y ya no está, o simplemente, gente que, por el motivo que sea, está mal, muy mal. Gente que incluso puede llegar a pensar en el suicidio.

Dejando de lado los abusos, que como en todos los aspectos de la vida los hay, que sea tan difícil hoy día que un psicólogo (también meto ya a los psiquiatras) te trate o que consigas una cita a los 5 o 6 meses es sangrante.

A esto se suma que, aunque exista la opción de acudir a la psicología clínica privada, muchas personas no pueden permitirse pagar 60 o 80 euros por sesión, lo que convierte este recurso en un lujo inaccesible para una gran parte de la población.

Claro, con todo esto, y asumiendo el cierre de los manicomios y dejando a la familia la responsabilidad de cuidar del esquizofrénico o bipolar de turno, por ejemplo, nos encontramos con un panorama bastante preocupante. Y todo ello sin asumir, como hacen por ejemplo los argentinos (unos 220 psicólogos por cada 100.000 habitantes..., récord mundial), con absoluta naturalidad que si me duele la cabeza me tomo una pastilla, pues si no estoy bien del coco...

¿Resultado? vas a tu médico de cabecera y este, que en muchos casos te escucha 30 segundos porque tiene a 50 pacientes más esperando..., te manda un ansiolítico y un antidepresivo y ea, pa casita.

No me extraña que seamos uno de los países que más ansiolíticos consume del mundo. Y todo ello con el sol que tenemos, nuestros hábitos saludables de alimentación, un nivel de vida relativamente alto.

Y que digo yo: ¿cuánto y cuánto dinero conseguiríamos para este tema si nos fuéramos a los presupuestos generales del Estado y empezáramos a suprimir partidas ridículas (como por ejemplo los asesores...), o los que gobiernan no se dedicaran a robar de las arcas públicas? Gurteles, circuitos sin motos, aeropuertos sin aviones, eres andaluces o Ábalos, Cerdanes o Koldos de turno.

Y mientras tanto, algunas iniciativas comunitarias, como asociaciones vecinales, ONG y grupos de apoyo mutuo, tratan de tapar el agujero que debería cubrir el sistema público, pero su capacidad es limitada y depende de voluntarios y donaciones.

Lo dicho, algo falla, ¿nadie lo ve?

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