babor
Opinión

Mentiras a babor

Siempre he pensado que la gran virtud de los ilusionistas es que, a pesar de que somos conscientes de sus malabares para distraernos mientras realizan el truco, seguimos cayendo una y otra vez, quedándo-nos atónitos. ¡Asombroso! Sin embargo, más que sorpresa, lo que me genera una mezcla de bochorno e indignación es que, el Gobierno Local nos haya vuelto a vender un nuevo espectáculo que, por el derro-che de medios, cinismo, osadía y desfachatez, haría envidiar a los más famosos magos del mundo.