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Quince meses de cárcel e inhabilitación para una maestra por meter a un alumno en un cubo de basura

- El Juzgado de lo Penal número 2 condena a A.G.R. por un delito contra la integridad moral con agravante de superioridad

- Considera probado que actuó “con pleno convencimiento" de que su proceder afectaba "potencialmente al desarrollo integral y psicológico del menor de edad”

- "Los profesionales de la enseñanza deben adoptar medidas proporcionales y acordes con la pedagogía moderna, no castigos o actos tan atentatorios contra la dignidad del menor”, concluye la sentencia

La maestra acusada de maltrato solo asume haber metido a un niño en un cubo de basura una vez

- La docente del 'San Agustín' declara en la primera sesión de la vista oral y niega haber dispensado trato inadecuado físico o psicológico a alumnos de Infantil o haberles insultado

- Los peritos judiciales se ratifican en sus informes, que estiman que la versión de la encausada "no concuerda" con la de los niños, "que lo cuentan de tal manera que parecen corresponder a experiencias vividas de manera habitual dentro del aula”

- La Fiscalía pide tres años de cárcel para A.G.R. por "someter a menores de tres años a castigos severos y humillaciones que afectaban a su normal desarrollo”

Un tercio de la comida mundial acaba en el cubo de la basura

Supermercados, hogares, agricultores, consumidores... Más de un tercio de la comida que se produce en el mundo acaba en el cubo de la basura. Las consecuencias de este desastre no son gratuitas y tienen una conexión directa con la malnutrición en los países pobres y el deterioro del Medio Ambiente. Todas estas malas pácticas del ser humano contemporáneo son analizadas al detalle en el libro «Despilfarro» (Alianza Editorial) del investigador y activista Tristam Stuart. La comida se acaba desperdiciando por el sentimiento de opulencia occidental que nos lleva a almacenar y cocinar más de lo que ...

Rula Jebreal: «Oía balas, no veía, y un cubo de basura me salvó la vida»

-¿Qué quería ser usted cuando caminaba de niña a mujer? -Yo lo que quería era crecer. -¿Temió por su vida? -Cuando tenía doce años. Estaba en Jerusalén perdida entre la inmensidad de una manifestación. De repente, comienzan a disparar gases lacrimógenos. No puedo ver. Voy asida a la mano de mi padre, pero los empujones de la muchedumbre me sueltan de esa protección. Intento limpiarme los ojos, que me aguijonean como si me estuvieran picando. Sigo sin ver. Otra mano bondadosa me toma y me lleva a una callejuela; allí hay más gente, pero sigo sin poder ver. Suenan más disparos. En la indefensió...