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Bush ya quería derrocar a Sadam antes del 11-S

 La investigación pública británica sobre la guerra de Irak (2003) empezó hoy con la intervención de su responsable, John Chilcot, que prometió un análisis "a fondo", justo" y "riguroso" del conflicto para no repetir errores.

La esperada pesquisa, en la que no se juzga a nadie y se celebra en el centro de conferencias "Queen Elizabeth II" de Londres, tiene como objetivo sacar a la luz las circunstancias del conflicto desde el verano de 2001 a julio de 2009, por lo que serán entrevistados testigos clave, entre ellos el ex primer ministro Tony Blair.

Antes de su introducción, Chilcot, ex subsecretario permanente del Ministerio para Irlanda del Norte, pidió un minuto de silencio en recuerdo de los caídos en la guerra de Irak, mientr as fuera miembros de la Coalición Parad la Guerra se manifestaban portando máscaras de Blair y dinero manchado de rojo como si fuera sangre.

Chilcot preside un comité que examinará la preparación de la invasión, la información de inteligencia utilizada para su justificación, el propio conflicto y la posguerra hasta este año. "La pesquisa sobre Irak fue establecida para identificar lo que se puede aprender de la participación del Reino Unido en Irak a fin de ayudar a futuros Gobiernos que puedan afrontar situaciones similares", destacó el presidente al informar sobre cómo se desarrollará la pesquisa hasta que ésta termine a finales de 2010.

Destacó que el comité es "independiente", no responde a "ningún partido político" británico y su principal objetivo es evaluar las pruebas que se presenten, a través de la declaración de testigos y el estudio de documentos gubernamentales y secretos.

"Nadie está sometido a juicio. No podemos establecer culpabilidad o inocencia. Sólo un tribunal puede hacerlo. Pero, una vez que lleguemos al informe final, me comprometo a no evitar las críticas", puntualizó Chilcot.

Chilcot explicó que la primera fase de la investigación concluirá el próximo mes de febrero, cuando pasará a celebrarse a puerta cerrada a fin de analizar el material escrito. Está previsto que Blair preste declaración en enero de 2010, mientras que las conclusiones se conocerán a finales de ese año.

Los primeros en prestar hoy declaración fueron Peter Ricketts, ex presidente del Comité Conjunto de Inteligencia en 2001; Simon Webb, antiguo director de política del Ministerio de Defensa, y William Patey, quien fuera jefe del Departamento de Oriente Medio en el Ministerio de Asuntos Exteriores en ese año.

Según explicó hoy Ricketts, en 2001, algunos sectores del nuevo Gobierno del ex presidente de EEUU George W.Bush ya hablaban de un posible "cambio de régimen" en Irak.

Ricketts citó el caso de un artículo de la entonces asesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice (después secretaria de Estado), en el que advertía de que "nada cambiará" en Irak hasta que Sadam Husein -ex presidente iraquí- se marche del poder.

Otros testigos que han sido llamados a prestar declaración son el ex asesor legal del Foreign Office Michael Wood, el antiguo embajador británico ante las Naciones Unidas Jeremy Greenstock, el que fuera asesor de política exterior de Blair, David Manning, y el ex jefe del Estado de la Defensa almirante Lord Boyce.

De los servicios de espionaje MI6, serán interrogados su ex director en 2001 John Sacarlett y su sucesor, John Sawers. Entre las principales cuestiones que deberán dilucidarse figuran la presunta ilegalidad de la guerra y si Blair engañó al Parlamento, como sostienen muchos, al exponer las razones para la invasión.

Ésta es la tercera investigación sobre el conflicto, ya que la llamada encuesta Butler examinó los fallos de los servicios de inteligencia antes de la guerra mientras que la pesquisa Hutton estudió las circunstancias que llevaron al suicidio del experto en armamento David Kelly, quien filtró a la BBC que el Gobierno de Blair había exagerado el peligro de las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

Bush ya barajaba derrocar a Sadam al comienzo de su mandato

La invasión de Irak y el derrocamiento de Sadam Husein ya estaba sobre la mesa de George Bush desde casi el comienzo de su mandato, a mediados de 2001. Así lo ha revelado el entonces coordinador de las centrales de inteligencia británicas, Peter Ricketts, cuya comparecencia abrió este martes en Londres las sesiones públicas de la comisión de investigación sobre la guerra de Irak puesta en marcha en el Reino Unido. Ricketts matizó que la defensa de la invasión y el derrocamiento no era al principio la posición mayoritaria en la Administración Bush, pero que voces partidarias de ese supuesto, co...