fábregas

Ponga un Fábregas en su vida

Hacer en un año lo que no se hizo en tres. Como eslogan, no estuvo mal. Pero mientras el equipo mejora encuentro a encuentro a medida que Manuel Pellegrini va imponiendo su, a ratos, desesperante versión del sentido común (mucho más retorcida que la de Del Bosque, bastante más flexible que la de Capello), hay que buscar nuevas teorías para seguir perfeccionando el espíritu. Ahí va una. Si los delanteros ganan partidos y los defensas ganan Ligas, los centrocampistas ganan adjetivos: ellos son los que definen el estilo de un equipo, esa incógnita que el conjunto madridista lleva tiempo tratando de despejar. Ese es el nuevo rastro a seguir, el de reencontrarse con el centro del campo después de unos años sin brújula, dependiendo del mejor guardameta del mundo y de la pegada más salvaje a este lado de los Pirineos.