fiordos

Rafting y pesca entre fiordos

Noruega es un país de grandes contrastes que alberga altas montañas, amplias planicies nevadas en invierno, tranquilas playas y frondosos bosques que en verano lucen espléndidos. Y todos estos rincones resultan idóneos para hacer planes diferentes con niños, ya que las opciones de actividades divertidas y didácticas en plena naturaleza se multiplican.
Por ejemplo, si se van a visitar los fiordos con hijos o sobrinos es muy recomendable subir en el funicular Floibanen, situado en el centro de la ciudad, y que sube hasta la cima del monte Floien. Los amantes del mar tienen una cita en el acuario de Bergen, donde los niños se maravillarán con las focas y los pingüinos, ya que podrán ver de cerca la fauna marina, además de cocodrilos, serpientes, tortugas y titís comunes. Pero el punto fuerte de un viaje a Noruega durante la época estival es aprovechar la visita para hacer un safari de ballenas en Vesteralen. Existen empresas que organizan avistamientos combinando aprendizaje y aventura desde el 25 de mayo al 15 de septiembre. Los más pequeños de la casa quedarán asombrados ante el espectáculo.
Los más arriesgados y aventureros pueden decantarse por una vuelta en kayak por el fiordo Sognefjord, donde podrán remar entre escarpadas montañas y cascadas de agua o entre los icebergs de los verdes lagos del glaciar. O practicar rafting en alguno de los ríos más tranquilos que bañan la costa, para que los pequeños puedan disfrutar de la experiencia sin ningún riesgo. En toda la región de los fiordos existen múltiples empresas que organizan excursiones y paseos y que incluyen, incluso, la posibilidad de poner en práctica la destreza de grandes y pequeños en la pesca.