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Lucian Freud, la carne de la verdad

l gran maestro de la desnudez era también, en cierto sentido, experto en escatología. Basta recordar que en 1961, el mismo año que el sarcástico Piero Manzoni enlató «mierda de artista», empleó la sustancia hedionda para pintar la delicada cabeza de un niño de pecho. Jean Clair apuntó que el trabajo de Lucian Freud era el de reconstruir poco a poco el objeto total y, gracias al color, restituirnos su goce, «ese impulso por el que progresivamente vivimos y amamos». Acaso quería recordarnos que lo más profundo es la piel pero sin dejar de mostrar una arrugas, una gordura o, mejor, una morbidez q...