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Rosario Castro: «Gades a veces hacía llorar a los bailarines, pero fue mi modelo»

Q ué tendrá el mito de Carmen, que no se agota nunca... -¡Pasión y fuerza racial! Esa esencia que tenemos las mujeres y que si sabemos arrancarla de dentro no hay quien la pare. -Pero en este caso se trata de una peculiar variación sobre el tema. Si «La noche americana» recreó el cine dentro del cine, ustedes sirven en bandeja el teatro dentro del teatro. -Porque a través de escenificar cómo preparamos la obra aportamos otra visión: el público ve cómo trabajamos los bailarines y cómo vivimos nuestro propio proyecto. Surge el enamoramiento entre nosotros, la rivalidad... Y, además, aunqu...