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"Ganábamos por hambre"

Ángel Nieto y otros pioneros de los actuales triunfos repasan los cambios en el deporte español

Cuando Fernando Romay hizo las pruebas para el Madrid, allá por 1976, calzaba unas zapatillas prestadas con la punta cortada porque en España ninguna marca fabricaba de su número (un 52). Ocho años después, sus 213 centímetros, por entonces el techo del baloncesto nacional, sentían los empujones de Pat Ewing en aquella final olímpica de Los Ángeles, predecesora de la plata de Pekín conseguida por la generación de los juniors de oro. La de Gasol, Navarro, Felipe Reyes, Raúl López o Berni Rodríguez. Dos medallas antagónicas. La cultura americana de Antonio Díaz Miguel, su modernización de sistemas, guió al éxito en 1984. En 2008, todo obedeció al método, el secreto que está detrás de la saga de éxitos en el deporte español en la última década. "Sin él, sin una sistemática de trabajo desde la base, el éxito deja de ser recurrente", sostiene Ángel Palmi, director técnico de la Federación Española de Baloncesto.