glorioso

Un decenio glorioso

El oro de Polonia ha convertido a la mejor generación de la historia del baloncesto español en un equipo de leyenda. En los últimos diez años, Gasol y los suyos no han parado de cosechar éxitos. Campeones del mundo, subcampeones olímpicos, campeones de Europa... España se ha situado a la altura de las más grandes: la URSS, Yugoslavia y la España de Gasol.
- Lisboa’99. La presentación en sociedad de los junior de oro llegó con la victoria en la final del Mundia ante Estados Unidos. Pero la leyenda comenzó un año antes cuando se proclamaron campeones de Europa en Varna. En Polonia hay cinco miembros del oro lisboeta –Raúl, Navarro, Cabezas, Reyes y Gasol– y un sexto, Berni, que no ha estado en el Eurobasket por una lesión.
- El desembarco en la absoluta. Raúl y Navarro fueron la avanzadilla en los Juegos de Sydney, la última competición en que España estuvo lejos del podio. En el Eurobasket de Turquía’01 llegaron Reyes y Gasol y algo empezó a cambiar. La selección se contagio de su descaro y se ganó el bronce con un recital de Pau ante la Alemania de Nowitzki. Semanas des- pués, el de Sant Boi ponía rumbo a Memphis para asombrar en la NBA con los Grizzlies.
- El reto pendiente. El oro europeo se ha resistido hasta Polonia. A la séptima ha ido la vencida. La regeneración del equipo nacional se confirmó en Suecia’03 y sólo Lituania en la final pudo frenar a la selección que entrenaba Moncho López. En Belgrado’05, en la única renuncia de Gasol, la Francia de Tony Parker apartó a España del podio. La gran oportunidad era Madrid, pero Holden y el error en el último lanzamiento de Pau pospusieron la cita con el oro y favorecieron que el núcleo duro de la selección se conjurase para Polonia.
- El éxtasis de Japón. España había lanzado un aviso en el Mundial de Indianápolis con las prestigiosas victorias ante Yugoslavia y Estados Unidos, pero lo mejor llegó en Japón. Con Pepu en el banquillo, todos los internacionales ofrecieron su mejor versión. La química del grupo fue perfecta. La lesión de Pau Gasol en las semifinales reforzó el compromiso del resto del grupo y Grecia lo pagó en el partido decisivo.
- La mejor final olímpica. España logró durante 38 minutos que la mejor versión del «Dream Team» temblase y el oro no tuviera dueño. España tenía cuentas pendientes con los Juegos. Y es que en Atenas, un desgraciado cruce, precisamente ante los estadounidenses, apartó a la selección de la lucha por los metales. En Pekín, el desencuentro con Aíto provocó una especie de autogestión del grupo que derivó en la plata más brillante de la historia. Los Juegos confirmaron una sensación que la generación de oro ofrecía desde hace tiempo: la selección termina y empieza en los jugadores, el seleccionador es se- cundario.
- La nueva etapa. Sergio Scariolo tiene contrato hasta los Jue- gos de Londres 2012 y tras la experiencia vivida en Polonia nada va alterar los planes del técnico y la Federación. La FEB está satisfecha con el de Brescia; él está encantado con el equipo y, lo más importante, los jugadores no se han sentido incómodos ni han sentido que se les invadía su especio sagrado. A Londres, la generación de oro llegará con 32 años. Si las lesiones les respetan podría ser la última gran cita de la mejor selección en la historia del deporte español.

... Y un verano mágico
El método FEB funciona y por eso hay muchas federaciones de otros países que se interesan por los sistemas de trabajo de la Española liderada por José Luis Sáez. Hay resultados y el verano de 2009 ha sido el más exitoso de la historia. El colofón ha sido el oro de Polonia, pero antes hubo siete metales más. La excepcional cosecha comenzó con la selección absoluta femenina. Amaya Valdemoro y compañía lograron el bronce en su Eurobasket. Luego llegó una cascada de metales en las categorías inferiores y en todos los campeonatos posibles. Ha habido tres oros más. La selección sub’18 femenina también se proclamó campeona de Europa y en la categoría sub’16 tanto ellas como ellos conquistaron el cetro continental. También hubo dos platas, ambas femeninas. Fueron en el Mundial sub’19 y en el Eurobasket sub’20. Al bronce de la absoluta femenina hay que sumar también el de los chicos sub’20 en el Europeo. Ocho medallas para un verano irrepetible.