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Los viejos y nuevos rockeros del riesgo

La mañana del pasado viernes día 12, unas horas antes de que se abrieran los Juegos, se mató el georgiano Nodar Kumaritashvili al salirse de la pista de luge cuando perdió el control de su trineo y se estrelló contra un poste. Voló a la salida de la última curva. Los expertos echaron la culpa a la impericia del deportista, pero se acortaron las salidas para rebajar la velocidad y se construyó una pared para tapar la fila de postes mortales. No hubo más accidentes individuales, pero en el luge doble, con más peso e inercia, los veteranos austriacos y primos Thomas y Markkus Schleig, salvaron la vida al salirse del canal de descenso y ser devueltos por el muro protector. Pudo ser otra trágica despedida.

Los viejos rockeros nunca mueren

Con el debate sobre la ampliación de la jubilación planeando sobre la sociedad, algunos se resisten en abandonar su profesión. Aguantando el paso del tiempo con ritmo deslumbrante pese a que los años, claro, no pasan en balde. Más canas, alumbramiento de alopecia y achaques propios de los años de excesos son sus continuos compañeros de fatigas. Pero lo cierto es que pocos grupos pueden presumir de estar tres décadas encima de un escenario. De esa generación casi lejana regresan a la escena musical míticas bandas como Obús o Barón Rojo para alegría de sus acérrimos o nostálgicos seguidores. E...