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La insuficiencia venosa crónica afecta al 40 por ciento de la población

La dificultad de diagnóstico convierte a la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) en una patología oculta que afecta en torno al 40 por ciento de la población española. Así lo ha indicado Fidel Fernández, miembro del Comité Científico del Capítulo Español de Flebología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular. La IVC es una enfermedad de evolución «lenta y progresiva», y con unos síntomas -cansancio de piernas, pesadez, calambres o edema, entre otros- que evolucionan poco a poco desde mínimas dolencias a «larvadas molestias invalidantes».

Fernández ha resaltado que el periodo estival es el momento del año en el que suelen desarrollarse los primeros síntomas de la patología o agravarse los ya presentes y, a su vez, el periodo idóneo para adquirir hábitos de vida saludables. La IVC es una enfermedad «frecuente, infradiagnosticada y por lo tanto poco tratada», que supone una merma importante de calidad de vida y que en gran parte se puede evitar. El sobrepeso, el aumento de la presión intraabdominal y la falta de ejercicio físico comprometen el drenaje venoso, uno de los principales factores de riesgo de la IVC, «por lo que una dieta equilibrada puede mejorarla».

La alimentación inadecuada, según el doctor, es fuente de muchas otras enfermedades y su corrección incide en la salud de múltiples formas, porque evita la progresión de dolencias cardíacas, diabetes, hipertensión, cáncer y arterioesclerosis. El cuidado e hidratación de la piel, los masajes o la natación son medidas asimismo muy beneficiosas, según ha explicado el experto. Una vez se ha iniciado la enfermedad, el diagnóstico a tiempo evita que se desarrollen estadios más graves con medidas leves, enfocadas a los hábitos higiénico-dietéticos, y a la práctica de ejercicio físico.

La consulta al médico de Atención Primaria y la eventual derivación al especialista -angiólogo y cirujano vascular-, pueden frenar la progresión y estabilizar la situación. Dependiendo de la afectación y de la situación clínica, puede establecerse sólo profilaxis, instaurar tratamiento con venotónicos, compresión elástica o incluso tratamientos que mejoren, modulen o corrijan el drenaje venoso como la escleroterapia, el láser o la cirugía en sus múltiples variantes.  Fernández ha subrayado que para evaluar dichas opciones, el especialista se basará en la clínica -signos y síntomas-, la exploración física y en estudios del sistema venoso, siendo el método más frecuentemente usado el eco-doppler color, que permite una evaluación funcional y anatómica global del drenaje venoso de las extremidades.

Es importante recordar que «el periodo estival es el momento del año en el que suelen desarrollarse los primeros síntomas de la enfermedad o agravarse los ya presentes». Sin embargo, según ha dicho, también es positivo pensar que las vacaciones son un momento adecuado para iniciar hábitos más saludables para la vida, que luego, una vez instaurados, continúen a lo largo del año y eviten o mejoren la evolución de la IVC